Derrotando el Pasado – Meditaciones Cristianas

Tema: Derrotando el Pasado

Texto: Efesios 4:22-24

22En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Quiero empezar diciendo que el pasado representa en toda persona lo que ya fue o lo que ya pasó, y que Dios para el plan que tiene con el hombre no considera su pasado sino su presente.

Para Dios, nuestro pasado está muerto, ya no tiene nada que ver con nosotros, pero para muchos de aún está vivo y por eso no se puede manifestar aún nuestro futuro.

Entre nuestro pasado y nuestro futuro hay un puente que se llama nuestro presente, Dios no trabaja con nuestro pasado para El está muerto, trabaja con nuestro presente para hacer que se manifieste nuestro futuro.

Por eso en ese sentido, se puede decir que el pasado de una persona se vuelve en un enemigo que hay que derrotar, escuche, el pasado no es bueno ahora, aún cuando en su tiempo lo fue, ¿Por qué? Por que Dios no trata hoy con lo que ya trató ayer, Dios trata hoy con lo que tiene hoy.

Algunos no pueden ver su futuro manifestarse, por que todavía aman su pasado, Dios es un Dios que se mueve de manera cíclica, por eso lo que hizo ayer no mueve su interés hoy, por que hoy el tiene un plan nuevo para ti.

Cuando no tenemos esta perspectiva de Dios, creemos que el Reino de Dios debe moverse ahora como se movía hace 20 años, Dios es un Dios de cosas nuevas, y si no capturas la novedad de Dios para ti hoy, el pasado te derrotará, y convertirá tu presente en una clonación de tu ayer.

Por eso hoy tenemos iglesias llenas de personas que han recibido una Palabra de Dios, pero a esa palabra le han caído el paso de los años y aún no la ven manifestarse, ¿por qué? Por que esa palabra que Dios les dio lucha con el pasado de las personas, y hasta que el pasado no sea derrotado el futuro no se manifestará.

Estudiemos a la luz de este pasaje cómo puede un creyente derrotar su pasado y ver su futuro manifestarse.

El Apóstol Pablo nos enseña aquí a utilizar tres armas contra el pasado que garantizarán su derrota:

1.   Despojaos del viejo hombre
2.  Renovarse en la mente
3.  Vestirse del nuevo hombre

Estudiemos la primera: Pablo dice que el viejo hombre deben ser despojado, ahora, ¿qué significa despojar? Significa tomar de alguien algo que tiene, y además significa tomarlo a la fuerza.

Se lo voy a explicar, el apóstol está diciendo que al viejo hombre que antes nos controlaba a través de vicios y ataduras de pecado y de inmoralidad, debemos desalojarlo de nuestras vidas con violencia.

Es decir, el trato nuestro con el pasado inmoral que antes nos controlaba, no puede ser ni amable ni caballeroso, tiene que ser violento, ¿por qué? Por que el viejo hombre no tendrá piedad de usted si le da lugar.

El viejo hombre tiene que ser despojado de nuestra vida por que él representa nuestro pasado, y Dios sólo tiene interés en nuestro presente para manifestar nuestro futuro, pero el pasado hará todo lo posible para que el futuro no se dé en nosotros, y para ello utilizará una vieja arma, el viejo hombre con sus deseos engañosos.

Por eso cuando el pasado te quiera controlar, a través de deseos engañosos piensa en esto, si se lo permites estás poniendo en riesgo tu futuro y lo que Dios dice que llegarás a convertirte, por eso el viejo hombre y sus deseos deben ser tratados con violencia.

¿Por qué Pablo los llama deseos engañosos? Se lo explico, toda persona nace con una naturaleza que experimenta deseos, por ejemplo deseos de comer, beber, de ser alguien, de enamorarse y también experimenta deseos sexuales.

Todos estos son deseos legítimos, por que Dios los puso en nuestra naturaleza, se vuelven ilegítimos cuando creemos que tenemos el derecho de darles riendas sueltas cuando queramos y no cuando Dios dice que deben ser sueltos.

Por ejemplo el deseo legítimo de hambre no justifica que te comas la comida de otro, tampoco que robes para comer,  o que nunca ayunes para el Señor por que te da hambre.

Cuando el cuerpo pide comida, ese es un deseo legítimo, pero el diablo lo puede convertir en un deseo engañoso, cuando te convence de que lo más importante en la vida es comer y comer.

Por otro lado una persona puede sentir un deseo legítimo de enamorarse, por que Dios puso en nosotros ese deseo legítimo y no hay pecado en sentirse atraído por alguien del sexo opuesto.

El pecado aparece cuando ese deseo legítimo, el diablo lo convierte en un deseo engañoso, y te convence de que te puedes enamorar de cualquier persona a la edad que sea y las veces que sea.

Lo mismo sucede con el sexo, todos vamos a sentir ocasionalmente un cierto impulso sexual en alguna ocasión, y eso no es pecado mientras se mantenga bajo tu control y dominio, sin embargo ese deseo se vuelve engañoso cuando el pecado te convence de que puedes dar rienda suelta a tus deseos  sexuales libremente las veces que quieras, y no seguir el consejo de la Biblia que hay que esperar el matrimonio para eso.

Todos estos deseos son legítimos, pero si se convierten en deseos engañosos Pablo sólo da un consejo, desalójalos con violencia, además Pablo los llama deseos engañosos por que son deseos que te mienten en cuanto a ti, ¿por qué? Por que estos deseos ya no son tuyos, no te pertenecen, de quién son entonces? Del hombre viejo, y tú ya eres un hombre nuevo.

La segunda arma que Pablo enseña es renovarse en la mente, qué podemos decir sobre esto? Hay un lugar donde el pasado deja su más profusa huella, y esa es la mente, ¿por qué? Por que allí se alojan los recuerdos.

Cuando el pasado se convierte en un recuerdo en nuestra mente, ese recuerdo dañará nuestro presente y afectará nuestro futuro, el consejo que Pablo da aquí es renovarse.

Note que a diferencia de la primera Pablo aquí no dice que desalojemos los recuerdos, dice que los renovemos, ¿por qué? Por que los recuerdos no los podemos desaparecer, viven en nuestra mente, sin embargo si podemos renovarlos.

¿Cómo actúa el renovarse? Veamos lo que dice Filipenses. 4:8 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  

No puedes hacer borrar una idea o recuerdo de tu mente pero si puedes renovarlo, es decir cubrirlo de otro color o darle otra fachada a tus pensamientos al punto de que lo anterior ya no aparezca.

Por eso cuando algún recuerdo falso brote de mi mente, lo que debo hacer es pensar en algo verdadero, y así cubro una cosa con otra, lo mismo si un recuerdo o pensamiento deshonesto sube a mi mente, mi arma contra ese pensamiento será lo honesto de la Palabra de Dios.

Así, tantas veces aparezca en la fachada de tu mente, un recuerdo que la quiera manchar, tu arma será un pensamiento puro, bueno u honesto de la Palabra de Dios, y esto actuará como una brocha de pintura que borrará la mancha de tus recuerdos.

Cuando se trabaja los recuerdos de esta manera, llegará un momento que te parecerá que nunca existieron, por que están tan cubiertos por la Palabra de Dios que ya no te causarán efecto alguno, a esto Pablo llama renovarse.

Por último, Pablo dice vestíos del nuevo hombre, esto equivale a ponerse un traje nuevo, note, primero Pablo dice despojaos, eso equivale a quitarse un  traje viejo, luego dice renovarse, eso equivale a darse un baño y luego dice vestíos, eso equivale a ponerse un nuevo traje.

Esto es exactamente lo que el Señor hace con cada creyente, una vez lo salva, primero le quita los trapos viejos del pecado, luego le da un baño con su sangre y lo limpia y lo perfuma con la Palabra, y por último lo viste de un vestido nuevo que se llama justicia y santidad.

Este traje nuevo es necesario para que se manifieste nuestro futuro, ¿por qué? Por que sin él no te sentirás digno de las promesas y bendiciones de Dios.

Alguna vez has ido a una fiesta donde se requiere que para entrar vistas de gala, ¿qué sucede si una persona no va en traje de gala y desea entrar? La respuesta es sencilla simplemente no entra.

Lo mismo sucede con tu futuro, tu futuro, es como una fiesta de gala a la que has sido invitado, no vasta con haberse quitado los harapos del pecado y haberte bañado con la sangre y la Palabra, necesitas vestirte con un traje nuevo y apropiado que se llama justicia y santidad.

Has visto alguna vez a un niño cuyo padre tiene que insistir para que este se ponga su traje nuevo que le acaba de comprar para la fiesta? Bueno lo mismo sucede cuando el creyente no se viste de la justicia y santidad de Dios.

Cuando piensas que no tienes derecho a recibir nada de Dios por que hiciste tantas cosas malas en tu pasado, lo que estás haciendo es no aceptar la justicia de Dios en tu vida y por ende rechazas el traje nuevo que Dios te da.

El diablo te habla al oído y te dice, mira anda a la iglesia, canta y ora pero nada más, no pidas nada para ti, por que recuerda tu hiciste muchas cosas malas en tu pasado y no mereces nada bueno en tu futuro.

El Señor en cambio te dice: hijo, yo no sólo borré tu pasado sino que además arreglé y bendije tu futuro, para que conozcas mi bondad y mi generosidad con aquellos que me aman.

Aceptar el traje nuevo de Dios para nosotros, es aceptar el futuro que Dios nos ha preparado, el pasado te dice no te vistas de ese traje por que yo soy lo que siempre te acompañará, pero tu dile a tu pasado estás derrotado, no tienes más poder sobre mí.

Yo no lo sabía pero Dios pensó en mí, para que yo fuese príncipe en medio de su pueblo, yo no tengo que seguir siendo mendigo, yo nací para ser príncipe.

Dile a tu pasado, voy a una fiesta donde tú no puedes entrar, allí sólo entramos los que tenemos un futuro y vestimos del traje nuevo de la justicia de Dios.

Es posible que todavía mi futuro no se manifieste, tal vez dure unos años más, pero cuando aparezca me encontrará aquí vestido con mi mejor traje de gala para recibirlo, no vestiré más los harapos a los que mi pasado me sentenció, en adelante vestiré como lo que soy, un hombre que venció su pasado, pero que además tiene un glorioso futuro en Dios. Amén.

Autor: Alfredo Campoverde

Escrito para: www.destellodesugloria.org

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