¡La fama o testimonio del cristiano! – Parte 1

¡LA FAMA O TESTIMONIO DEL CRISTIANO! (I)

PROVERBIOS 22: 1

fama o testimonioINTRODUCCIÓN: La “fama” (hb. Shem; shemá) es la opinión que las personas tienen de otras, es darle crédito a alguien, es conocerle conforme a su andar (vivir) y sus palabras afines son honor, célebre, conocido, ilustre, renombre, alabanza, gloria, algo oído, noticia, rumor, oído, anuncio, palabra, resonante. Fama también tiene que ver con el testimonio que debemos dar y presentar en el mundo, en la sociedad, en el contorno donde vivimos y laboramos e incluso en la iglesia. A veces pensamos que los famosos son las únicas personas reconocidas socialmente (cantantes, artistas, actrices, actores, modelos o cualquier otra celebridad de la farándula). Sin embargo; todos nosotros tenemos una fama ya sea buena o mala, positiva o negativa, favorable o desfavorable, ya sea en la casa, ciudad, trabajo, barrio, entre los amigos y hasta en la misma  iglesia. Por eso el propósito de esta enseñanza a la luz de la Palabra de Dios es entender la importancia de una fama o testimonio bueno, aceptable, agradable ante Dios, la iglesia y la sociedad en que vivimos. Veamos:

1.     LA BUENA FAMA O TESTIMONIO ES PRODUCTO DE UNA CONDUCTA LIMPIA Y RECTA (PROVERBIOS 20: 11)

La expresión “MUCHACHO” en hebreo es “Náar”: no solamente es una referencia a la juventud, sino también a la niñez (desde niños vamos siendo conocidos). Sin embargo en sentido general para todos independiente de la edad que tengamos, somos los únicos responsables de ser “CONOCIDOS” por nuestros “HECHOS” (hb. Maalál): conducta, comportamiento, accionar, testimonio, obras, actuar (acto), frutos, ejemplo “limpio y recto” (puro, bueno y honesto) ante Dios primeramente, la iglesia y la sociedad en que vivimos. El termino hebreo para “CONOCIDO” es “Nakár” que significa mirar con toda atención, respetar y también hace alusión a la fama o al testimonio que debemos dar.

  • ¿Qué nos da a conocer? ¿Qué califica nuestra fama o testimonio bueno o malo? ¿Qué hace que la sociedad tenga un mal o buen concepto de nosotros? La respuesta es obvia: “LOS HECHOS”. Lo que “HABLA” de la fama o testimonio que tenemos bueno o malo, positivo o negativo, favorable o desfavorable, conveniente o inconveniente; son precisamente nuestros “HECHOS”. Jesús confirmó esta gran verdad al decir: “Por sus frutos los conoceréis…” (Mateo 7: 16, 20). No es el apellido, el estrato, el lugar donde vivimos, el dinero, las comodidades, las amistades, los lujos ni nada parecido, sino los “FRUTOS” y los “HECHOS”.
  • Podemos ser “CONOCIDOS” tanto por nuestras cosas malas, como también por las buenas como por ejemplo: ser generoso, cálido, amistoso, buena gente, tranquilo, dadivoso, buen creyente o puede ser por todo lo contario (1 Samuel 9: 3-6; 8: 1-5; 12: 1-5). Por eso debemos entender que nadie “hace” (crea) nuestra fama ya que nosotros mismos la “hacemos”; creando una reputación con el tiempo según nuestras actitudes, acciones, decisiones y pensamientos. Además entendamos que somos nosotros mismos los únicos responsables de cuidar nuestro testimonio y tener buena o mala fama (1 Timoteo 4: 16).

2.     LA BUENA FAMA O TESTIMONIO ES MEJOR QUE CUALQUIER RIQUEZA MATERIAL (PROVERBIOS 22: 1)

El “BUEN NOMBRE” (la buena reputación, fama, respeto) y la “BUENA FAMA” (la buena estima, el buen nombre o testimonio) ganada con honradez y bondad es superior a cualquier riqueza que sólo puede aliviar la necesidad material del prójimo (Eclesiastés 7: 1), pero con el “BUEN NOMBRE” se da testimonio convincente de la verdad del evangelio y con lo que se puede ayudar en las necesidades espirituales que son más e importantes.

  • Esto del “BUEN NOMBRE O “BUENA FAMA” es importante para que nadie nos rotule, señale, cuestione, censure, hable mal de nosotros (aunque siempre hablaran hagamos las cosas bien o mal) ni diga  rumores maliciosos y vergonzosos (1 Samuel 12: 1-5; Daniel 6: 1-5, 16, 20, 22,23) 
  • No hay cosa más vergonzosa y penosa que los rótulos, los cuestionamientos, las censuras, por culpa de nosotros mismos y por causa de nuestros malos testimonios y mala fama. Por ejemplo que se diga de un creyente: “ahí viene el mala paga” (está en lista de los que fían y no pagan), el “chicanero”, el orgulloso, el peleonero, el celoso, el viejo verde, el ladrón, el rebelde, etc. Este fue el caso de los hijos Elí (1 Samuel 2: 22-24) y los de Samuel (1 Samuel 8: 1-5; 12: 1, 2); señalados precisamente por su mala fama o mal testimonio.

Es por eso que debemos tener presente el ejemplo del profeta Eliseo: considerado como un verdadero “varón de Dios” y eso que simplemente lo veían pasar por frente de la casa (2 Reyes 4: 8-11), el concejo del apóstol Pablo a Timoteo: ser ejemplo en todo (1 Timoteo 4: 12) y el de Pedro a las casadas: ganar a sus esposos con la conducta, el comportamiento, los hechos o la vida recta (1 Pedro 3: 1).  Además el buen testimonio y la buena fama hablan por sí solo (1 Samuel 12: 3-5; 19: 4-6; Daniel 6: 1-5), son nuestra carta de presentación y recomendación así como lo enseñó el apóstol Pablo (2 Corintios 3: 1-3) y hasta de convicción a la gente (1 Pedro 3: 1)

CONCLUSIÓN: ¿Cuál es la fama que hoy tenemos? ¿Buena? ¿Mala? ¿Regular? ¿Positiva? ¿Negativa? ¿Favorable? O ¿Desfavorable? – ¿Cuál es el testimonio que estamos dando  hoy? ¿Bueno? O ¿Malo? – ¿Cómo nos conoce la gente que nos rodea y la sociedad en que vivimos hoy? ¿Cómo verdaderos cristianos/evangélicos? O ¿Cómo cristianos falsos? – ¿Cómo somos conocido en la misma iglesia? ¿Cómo hombres y mujeres de Dios? ¿Cómo creyentes temerosos? O ¿Cómo cristinos, crispetos o cretinos?

¡Qué bueno sería que hiciéramos un Selah (pausa) para detenernos a reflexionar precisamente en la fama o en el testimonio que tenemos y estamos dando!  Ojala la sociedad en que vivimos, la iglesia, la familia no nos conozca por: Creído, orgulloso, mala paga, chicanero, celoso, envidioso, peleonero, rebelde, rencoroso, rencilloso, temperamental, negligente, flojos, irresponsables, hipócritas, peleoneros, contenciosos, amargados, etc., sino por ser hombre,  mujeres y sobre todo cristianos evangélicos serios, responsables, honestos, sinceros, transparentes, trabajadores, honrados, justos, amables, temerosos de Dios, buenos creyentes/patrones/amos y no lo contrario. Para este cometido esforcémonos mucho por una buena fama  o buen testimonio.

¡AMÉN QUE SÍ! ¡MANOS A LA OBRA!

AUTOR: PrediCantor Garys Leandro

Preparado originalmente para: www.destellodsugloria.org

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