Una carga dificil de llevar

Una carga dificil de llevar

Hace algunas semanas me inscribí a una escuela de estilistas, cada fin de semana tengo que ir a clase cargando con todos mis accesorios y materiales para las prácticas, al principio comencé con un bolso pequeño, pero al paso de los días, iba acumulando tantas cosas e instrumentos, que tuve que tomar la decisión de comprar una maleta para poder llevar todo ahí dentro, lo que obviamente implica un mayor peso y dificultad, es realmente fatigante ir cargando cada semana con esa enorme maleta llena de cosas que si me pongo a mencionar, tendría que hacer una segunda parte de este escrito, algunas de mis compañeras y yo hemos comentado lo innecesario que es llevar todo eso que no utilizamos y aun así cargamos en nuestras maletas sin poder hacer nada.

Mientras pensaba en una solución, reflexionaba en las muchas cargas que llevamos sobre nosotros, tal vez consciente o inconscientemente, el tener tantos problemas, preocupaciones, miedos, sentimientos de tristeza, de falta de perdón, estados de angustia, de soledad, tantas circunstancias que nos provocan desesperación, estrés, fatiga, son cosas que llevamos cargando en nuestra maleta y nos hacen difícil el camino, ¿Te has preguntado por qué algunas veces te resulta tan difícil seguir avanzando en el camino de Dios?, a veces quisiéramos de todo corazón servirle, agradarle y olvidarnos de todo lo demás, pero por alguna extraña razón apenas damos unos pasos y de nuevo estamos cansados y en el mismo lugar, y no se diga de las personas que no conocen absolutamente nada de lo que Dios puede hacer en sus vidas, hay personas que viven padeciendo enfermedades a consecuencia de desgaste físico y emocional, muchas veces sin saber de donde proviene.

Son esas cargas las que no te permiten avanzar, son las preocupaciones que no te dejan estar en paz y te roban la tranquilidad, el pecado también es una carga ya que se va acumulando y no nos damos cuenta hasta que llega el peso de la culpa, todo esto son cosas que nada bueno traen a tu vida, solo el agotamiento y la fatiga, de pronto te encuentras cansado y lleno de problemas que no te explicas como no se han podido solucionar, pero dentro de ti sabes que pueden ser consecuencia de algo.

Deshacerte de todo esto es tan fácil, que basta con mostrarle a Dios que tanto llevas cargando y decidirte a sacarlo de tu vida para seguir tu camino, no puedes continuar acumulando cosas en tu maleta, pero ciertamente la decisión únicamente es tuya.

Dios nos da la oportunidad de deshacernos de todo para Él encargarse, y tenemos 2 opciones a elegir; la primea y a mi parecer la más dolorosa, es ignorar su ayuda y continuar cargando con nuestras propias fuerzas lo que ya nos es casi imposible mantener sobre nosotros y que indudablemente, un día nos terminara por aplastar, y la segunda, que yo no dudaría en elegir, es abrir la maleta y examinar que tanto estas cargando,  porque si de algo estoy segura es que todos en algún momento, nos encontramos cargando con cosas que sin darnos cuenta nos dificultan el camino y nos tienen fatigados.

De vez en cuando es bueno abrir la maleta y ver que tanto estamos cargando y dejarlo a un lado para que Dios se encargue de quitarlo, no sea que sin darnos cuenta un día nos venzan las cargas y nos lastimen más de lo que ya lo han hecho, no te preocupes por qué pasará con ellas, Dios no te las pide para olvidarse y dejarlas ahí tiradas, sino para solucionarlas y deshacerse de ellas, todo con la única intención de hacerte descansar y darte fuerza para continuar. Dios quiere quitar todo estorbo de tu vida para que vivas plenamente la vida que te ha dado, sin duda hay cosas que son difíciles de quitar pero ¿Qué beneficio te da cargar con algo que no necesitas?

Detente en tu camino, toma un poco de aire y abre tu maleta, pídele a Dios que examine que es eso que ni tú mismo entiendes, pero te pesa demasiado, Él en su infinito amor y misericordia se encarga de quitar todas, absolutamente todas las cosas que vienes cargando, por eso hoy te dice:

Venid a mi todos los que estáis fatigados y cargados, y yo los haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí. Que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga.

Mateo 11:28-30

Autora: Maite Leija

Escrito para: www.destellodesugloria.org

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