Salgamos de cacería

Salgamos de cacería

salfamos de caceria

Escrito por Lilo de Sierra

“Atrapen a las zorras, a esas zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor”

(Cantares 2:15 NVI)

Me encontraba en un baño público, cuando de repente escuché sin querer una conversación que sostenían dos mujeres de edad avanzada acerca de los hombres. Después de saludarse fraternalmente y averiguar por su estado emocional, una de ellas contestó con vehemencia, que extrañaba a su esposo, que había sido un buen hombre y que hoy no sabía si aún tenía oportunidad de ser feliz; su afirmación final me dejó estupefacta, ella dijo “Que tristeza aquellas mujeres que lo tienen y no lo valoran, mientras que otras anhelamos con todas nuestras fuerzas una oportunidad de parte de Dios, de tener un compañero fiel y amoroso que acompañe nuestras vidas”.

Mi semana no había sido la más fácil, manteníamos una tensión constante en el ambiente entre mi esposo y yo. Peleábamos recurrentemente por bobadas y esas pequeñas cosas, habían generado cierto distanciamiento entre nosotros, a tal punto que el frío en la habitación era similar al emanado por un cubo de hielo recién sacado de la nevera.

Con mucha prudencia pedí permiso y salí aterrada de aquel lugar, les confieso que sentí miedo de perder a mi esposo. Me dí cuenta que es una bendición tenerlo a mi lado, y que a veces soy presa de emociones que no vienen del Señor y que buscan llevarnos poco a poco al abismo de la separación. Son esas pequeñas zorras, a las que solemos no darles importancia, pero que al final, al sumarlas pueden ser el origen de un gran tsunami que de manera devastadora, arrase con todo vestigio de amor que haya dentro de un hogar.

Respuestas automáticas, faltas de respeto continuas, un tono de voz más alto de lo normal, una ruda actitud frente a lo que no nos gusta, una palabra sarcástica, un comentario en tono de burla en el momento y frente a las personas equivocadas, el silencio abrumador de la indiferencia, la ausencia de detalles, la falta de atenciones, opacan nuestros esfuerzos por mantener la unidad y la armonía familiar.

“No se engañen: de Dios nadie se burla. Cada uno cosecha lo que siembra”.

(Gálatas 6:7 NVI)

Atraparlas no es fácil, se requiere de una agilidad casi sobrenatural para lograrlo. La negación es nuestra principal arma de defensa, y la única causante de nuestra derrota. Se hace necesario que nos quitemos la venda de los ojos y nos demos cuenta de una vez por todas, que si hoy tenemos el honor de ser esposas, es porque el Señor así lo ha dispuesto, porque confía en que cumpliremos con el ministerio que nos ha confiado de cuidar, proteger y hacer de nuestra casa un remanso de paz.

¿No te das cuenta que con tu posición arrogante y altiva, estás a punto de tirar a la basura lo que con tanto esfuerzo te ha costado construir y levantar?, ¡Reacciona!, no te dejes robar tus bendiciones por pequeñeces que son fáciles de solucionar, con una comunicación fluida en amor, sin queja, sin cantaleta, sin groserías, dejando que el amor en tu corazón hable por ti, que los buenos pensamientos gobiernen tu mente, cediendo con humildad ante la adversidad.

“Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso”.

(Proverbios 16:18 NVI)

Yo me decidí a salir de cacería y dar muerte a lo que impide que mi esposo se sienta especial, a luchar hasta el cansancio por cambiar lo que debo cambiar para hacerlo feliz, reclamo mi heredad como hija de Dios, deseo que mi testimonio sea único e impactante dentro y fuera de mi hogar, lo perdono como punto de partida y me perdono para coger el impulso que necesito para que de la mano del Todopoderoso, pueda dar un grito de júbilo por el triunfo que alcanzaré. Me revisto de la fuerza y dignidad que me ha sido conferida y defenderé lo que me pertenece con ahínco, habilidad y destreza, como guerrera incansable, para glorificar a Dios en mi matrimonio y para demostrarme a mí misma, que quien está hoy a mi lado, es la bendición más grande que el Señor en su misericordia, ha decidido regalarme.

“Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio”

(Filipenses 4:8NVI)

Escrito para www.destellodesugloria.org

COMPARTE


Ahora puedes comentar con tu cuenta de Facebook: