No sueltes el hacha

NO SUELTES EL HACHA

Unas de palabras que se utiliza  mucho en el evangelio es la palabra expansión, si bien es cierto en todas las áreas de nuestra vida estamos anhelando siempre por cosas grandes: conseguir un trabajo con grandes ingresos, conseguir una casa grande, tener un gran negocio, tener un gran ministerio, una gran iglesia o una gran familia.

Pero lo importante aquí no es solamente soñar y anhelar, sino en quien depositamos la fe para alcanzar ese sueño, lo que hacemos para alcanzarlo y nuestra actitud cuando se presenten las dificultades.

¨Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho. Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagamos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad.

El señor siempre nos inquieta y nos muestra cuando es hora de pasar a otro nivel, cuando ya hemos cumplido el tiempo en determinado lugar y que ya es hora de avanzar por cosas nuevas; los hijos de los profetas querían tener su propia morada, porque el lugar donde estaban ya no les era suficiente, es muy importante que el creyente siempre tenga la disposición de luchar por las cosas que quiere conseguir en Dios.

¨Y aconteció que mientras uno derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada!¨

También es importante que como hijos de Dios estemos dispuestos a hacer sacrificios, partiendo de las cosas que tenemos que dejar atrás, ellos cortaron árboles porque necesitaban la madera, de la misma manera tenemos que cortar el pecado de nuestra vida y todo lo que no agrada a Dios, para  poder conseguir lo que anhelamos. Así como un árbol muere al ser arrancado de la tierra, así mismo muere el pecado y las cosas malas cuando las arrancamos  de nuestra vida.

 No te preocupes si aún estas luchando con árboles que aún no puedes derribar, tal vez ya no tengas fuerzas para hacerlo,  ya te cansaste, no quieres seguir y prefieres rendirte;  toma tu hacha y sujétala firmemente para que no se te caiga como le pasó a uno de los hijos de los profetas, que en medio de la lucha sintió flaquear y casi la pierde, esa hacha representa la presencia de Dios, cuando estamos desanimados o cargados, nos olvidamos en quien depositamos la fe para alcanzar ese sueño y quien nos está fortaleciendo.

Hay muchas personas que luchan con las fuerzas y se mueven por las emociones de otros, porque viven con la fe puesta en lo que se le ha dado a los demás, pero no luchan por las promesas que Dios a  ellos les ha entregado, nos es más fácil ayudar a otros a cumplir sus sueños y nos olvidamos de los nuestros, no vivamos bajo la sombra  de la presencia que los demás portan, sino en la presencia que Dios también puede depositar en cada uno de nosotros.

¨El varón de Dios preguntó: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo, y lo echó allí; e hizo flotar el hierro.  Y dijo: Tómalo. Y él extendió la mano, y lo tomó.¨

Así como Eliseo, Dios a todos también nos puede dar el poder para solucionar cualquier situación, no siempre los elíseos que pueden ser nuestros pastores, líderes, ministros, van a estar en todo lugar y en todo momento con nosotros para solucionarnos el problema.

Si quieres expandirte, debes estar preparado para cualquier cosa que se te pueda presentar, que sepas luchar y sobre todo depositar cada paso y cada decisión que tomes en manos del Señor, buscando día a día su presencia y las respuestas que necesitas, para saber qué hacer, que Él sea tu mejor consejero y acompañante en esta nueva etapa, pero eso sí, nunca dudes.

¨E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, sí me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió. ¨

1 Crónicas 4:10 – RVR 1960.

Escrito para: www.destellodesugloria.org

Autora: Jessica Terán

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