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Ilustraciones Cristianas – La Imagen de Dios

La Imagen de Dios

la-imagen-del-padreJosé era hijo único de madre sobreprotectora y padre prácticamente ausente. Su mamá lo amaba, pero mientras fue un niño, lo sobreprotegió en demasía. Josecito no tenía más que abrir su pequeña boquita para tener a su mamita al servicio de sus demandas. Su papá, en cambio, siempre estuvo ocupado en otra cosa a la hora de acompañarlo en los momentos más difíciles o importantes de su vida.

Conoció a Jesús como su Salvador muy joven, pero nunca pudo experimentar en plenitud la presencia de Dios en su vida. Cuando tenía algún pesar, alguna dificultad, se sentía insuficiente para resolverla. Ya no estaba su dulce mamita a su lado para ocuparse de sus problemas. Cuando oraba, sin darse cuenta de ello, lo hacía como demandándole a Dios lo que quería tal y como durante su infancia lo hacía con su mamá. A menudo se sentía solo, como que Dios era ese “gran ausente” en los momentos más difíciles de su vida, tal y como las reiteradas ausencias de su padre durante su niñez.

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Ilustración – Un creyente nunca es un ente neutro en una comunidad

Un creyente nunca es un ente neutro en una comunidad

barco-en-tempestadHabía un barco en alta mar a punto de zozobrar en medio de una espantosa tempestad. Los marinos asustados trabajaban denodadamente sin éxito mientras las olas embravecidas anegaban la embarcación. Uno solo de ellos era creyente, aunque alejado de Dios hacía mucho tiempo.

Desesperado alzó la mirada hacia el negro cielo y clamó: -“¡Señor! ¡Hace quince años que no sé lo que es orar, ni leer una Biblia!. ¡Pero te prometo que si me sacas de ésta, no te vuelvo a molestar por otros quince años más!!!”

Algo parecido pasaba con Jonás. El barco en el que viajaba se hundía en medio de la tormenta mientras él dormía. Era el único creyente en Dios a bordo de esa embarcación. Cuando lo llamaron a ver si podía hacer algo, dice la Escritura que Jonás les confesó que venía huyendo de Dios y que esa era la causa de la tormenta. Que la única forma de calmar la tormenta sería que lo tomaran y arrojaran al mar. Así hicieron finalmente, los marinos. Echaron a Jonás al mar y el mar se calmó (Jonás 1:10-15).

Con frecuencia prestamos atención al pasaje del gran pez que traga a Jonás en el mar y luego de tres días lo vomita en tierra, como una figura de Cristo. Pero pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre lo que acontece inmediatamente antes de que Jonás fuese arrojado por la borda.

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