Aun recuerdo el día que acepte a Cristo como mi único y suficiente Salvador, lo recuerdo con lágrimas de alegría porque él me rescato. La verdad que Dios llama nuestra atención de mil maneras, el es Creativo y tiene todo bajo su control.
Cuando una puerta se cierra otras se abren y de eso estoy segura. Estaba terminando mi secundaria y tenia excelentes notas, mis amigas me decían que les ayudara en los exámenes finales y estaba destinada a graduarme, pero antes de eso, le pedí a otros “intercesores” por mi titulo de graduación, según yo, me lo iban a conceder, pero bueno, falsas creencias en las que les pedí mucho mas que al único intermediario entre Dios y los hombres JESUCRISTO.
Finalmente entregaron los resultados y yo no logre pasar, me falto un solo examen, habían esperanzas por apelaciones, pero de ninguna forma hubo chance para graduarme, estaba realmente sorprendida y mis amigas aun mas, porque yo tenía todo para graduarme.
A pesar de no ser algo tan triste, pero yo me sentía fracasada, que les había fallado a mis padres, me sentía tonta, humillada y triste de ver a mis amigas en la graduación y yo no.
No quería salir de mi casa, ni hablar del tema, sentía que todo estaba perdido y que ya no iba a poder seguir adelante con mis estudios, sentía vergüenza de sí misma, y todos los pensamientos negativos me inundaron.
Un forastero llegó un día a un pueblo. Nadie quiso recibir al desconocido hasta que una mujer le ofreció algo para comer y un vaso de leche. Pasaron los años y esa mujer se enfermó del corazón. En un hospital la operaron y salió todo bien. La mujer no tenía dinero ni una obra social que se hiciera cargo del costo de la operación. Pero al recibir la factura, leyó: “La operación fue exitosa, felicitaciones. El costo ya fue pagado, hace 22 años, con un plato de comida y un vaso de leche”.
Esta señora tuvo el deseo de ayudar a ese joven, y por esa actitud recibió una bendición inesperada, un verdadero milagro.
Había una mujer conocida como la Sunamita, ella vivía en una ciudad llamada Sunem, que estaba en el camino entre Samaria y Carmel, un camino que Eliseo el profeta frecuentaba. Ella era una mujer importante, no tenía necesidades económicas, y también tenía un corazón sensible, porque siempre invitaba a comer a su casa al profeta, ella veía en él algo especial, percibía que era un ungido de Dios. Por eso se sentía complacida al recibirlo en su casa. Y un día le pidió al marido que le construyese a Eliseo un lugar para que cuando pasara por allí, no sólo se quedase a comer sino también pudiera descansar cómodamente. Le dijo a su esposo: “pongamos allí la cama, la mesa, la silla y el candelero…” o sea ella quería que a la habitación no le faltase nada, era detallista. Ante tanta solicitud, Eliseo mandó a su criado que le pregunte en qué podrían bendecirla, le ofreció sus servicios en la corte del rey; pero ella no quiso pedirle nada, solamente respondió que lo pasaba suficientemente bien en medio de su pueblo. Fue una respuesta un tanto orgullosa, ya que ella tenía deseos profundos en su corazón, sin embargo, no se los quiso descubrir al profeta. Esto me hace pensar que cualquiera de nosotros, podemos reconocer en otros siervos la unción, pero jamás nos acercaríamos a que oren por nosotros o a pedirles algo especial. No hay que luchar con las conexiones divinas; Si estamos en una posición en la cual necesitamos de la asistencia divina, hay que clamar al Señor para que nos envíe a alguien que nos ayude. Podría haber personas en nuestra vida que están dispuestas a traer sanidad y liberación para nosotros. Sin embargo, debemos estar dispuestos a someternos, como lo hizo Saulo (el apóstol Pablo), al ministerio de otras personas.
Por favor cambia tu mente a la forma de la de un niño para que puedas entender la Palabra que Dios tiene para ti hoy.
Una de las parábolas más famosas de Jesús (y de paso, una de mis favoritas) es la parábola del sembrador. Esta parábola encierra una profunda y maravillosa enseñanza que quisiera compartirles. La historia habla acerca de un sembrador, que es Dios; una semilla, que es la Palabra de Dios; y cuatro terrenos en los que cayó la semilla, que son cuatro tipos de corazones o formas de recibir la Palabra de Dios. ¿Qué tipo de corazón tienes? ¿Cómo estás recibiendo la Palabra de Dios? A continuación una explicación de cada uno de los cuatro tipos de corazones; mientras lees la explicación, pídele al Espíritu Santo que te revele qué clase de corazón tienes y analízate, en busca de llegar a tener el corazón que Dios quiere para que su Palabra dé fruto en ti.
1. Un corazón carnal (Mateo 13:4)
El primer terreno en el que cayó la semilla, fue en el camino; y luego vinieron las aves y la comieron. Un corazón carnal se refiere a un corazón que tiene tanto ruido que no puede entender la voz de Dios.
Tan apasionadamente se tomó Destellito la comisión de Dios Creador, de ayudar a los hombres para que el mundo en que viven sea mejor, que no había lugar que dejara de recorrer en busca de hechos que le permitieran graficar la buena o mala conducta humana. En esas andanzas se encontraba, cuando se le ocurrió la idea de entrar a un Hospital para ver si se topaba con algo que le sirviera para instruir a los creyentes, y se puso a recorrer las salas de los hospitalizados, pacientes enfermos de diversas dolencias. La manera de hacerlo sin ser descubierto fue disminuir lo más que pudo su luminosidad, e instalarse detrás de una caja de oxígeno de una sala de ocho pacientes hombres escogida al azar, y se dispuso a observar.
Desodorante Ambiental.-
Reparó Destellito desde su lugar de observación, que sorpresivamente uno de los enfermos, tomando un fragante desodorante ambiental, comenzó a esparcirlo al interior de la sala, estaba en eso, cuando hizo ingreso una enfermera para detenerlo. El paciente, sorprendido, hizo intento de explicar la razón de porqué lo hacía, pero enérgicamente la enfermera le explicó que estaba totalmente prohibido usar desodorante ambiental en las salas de los pacientes enfermos, ya que disimulaba los olores reales, necesarios para el personal médico y paramédico para una mejor atención. Habiendo sido testigo Destellito de esta situación, se puso a pensar, y cuando lo hacía, su cabeza brillaba intensamente, por lo que tuvo que abandonar el lugar de observación para no ser sorprendido.
Charles Spurgeon es uno de los predicadores más conocidos del mundo, nació enInglaterra en 1834, escribió miles de sermones que hoy en día aun se publican. Es el escritor cristiano con más libros escritos. Fue llamado por la gente de su época como: “El príncipe de los predicadores” por su elocuencia y respaldo de Dios a la hora de predicar y enseñar en el pulpito.
El audio que a continuación escucharas fue traducido al español y la voz que escucharas no es la original de Charles Spurgeon, pero el contenido fue predicado por el mismo Spurgeon.