{"id":961,"date":"2008-09-12T09:06:25","date_gmt":"2008-09-12T15:06:25","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=961"},"modified":"2008-09-16T07:35:13","modified_gmt":"2008-09-16T13:35:13","slug":"un-ayuno-especial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2008\/09\/un-ayuno-especial\/","title":{"rendered":"Un Ayuno Especial"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Un Ayuno Especial<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/ayuno.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-962\" style=\"border: 1px solid white;\" title=\"ayuno\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/09\/ayuno.jpg\" alt=\"\" width=\"154\" height=\"157\" \/><\/a>Hay dos \u00e1reas personales con las que he luchado gran parte de mi juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La primera <\/strong>es la televisi\u00f3n pues siempre me han apasionado los medios de comunicaci\u00f3n en todas sus formas. De hecho, una gran parte de mi adolescencia trabaj\u00e9 como dibujante humor\u00edstico y dise\u00f1ador gr\u00e1fico de revistas y peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pod\u00eda pasar m\u00e1s de cinco horas haciendo zapping con el control remoto, recorriendo sistem\u00e1ticamente m\u00e1s de sesenta canales. Nunca lo consider\u00e9 una debilidad, pues calmaba mi conciencia con el argumento de que tan solo estaba inform\u00e1ndome. Despu\u00e9s de todo, necesitaba desconectarme de las tensiones diarias. Sin embargo, poco a poco las horas perdidas frente al televisor lograban disipar mi vida de oraci\u00f3n. \u00abPuedo manejar esto con madurez -dec\u00eda-, si elijo qu\u00e9 mirar; as\u00ed nunca tendr\u00e9 problemas con mi vida espiritual\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche, luego de apagar el televisor, fui a mi cuarto a orar y le pregunt\u00e9 al Se\u00f1or qu\u00e9 me faltaba para que \u00c9l pudiera usarme. Entonces o\u00ed una voz en el coraz\u00f3n: \u00abQuiero que ayunes. Pero no un ayuno de alimentos, sino un ayuno de cosas leg\u00edtimas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eso significaba abstenerme de ciertos \u00abplaceres\u00bb que, no necesariamente eran pecado pero s\u00ed me eran solicitadas por Dios. Un ayuno de \u00abcosas leg\u00edtimas\u00bb implica entonces negarse amistades poco convenientes, conversaciones ociosas u horas frente a la pantalla del televisor. Si piensa que me quej\u00e9, est\u00e1 en lo cierto. Despu\u00e9s de \u00abexplicarle\u00bb al Se\u00f1or que mirar televisi\u00f3n no es pecado ni tampoco el observar una pel\u00edcula me har\u00eda abandonar la oraci\u00f3n, y despu\u00e9s de esgrimir muchas otras excusas, entend\u00ed que Dios deseaba hacerme iniciar mi paso por la cruz ayunando de todo lo que ocupaba mi valioso tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Valoro mucho los ayunos de alimentos, mas estoy convencido de que no sirve de nada abstenerse de alimentos todo un d\u00eda si luego nos \u00abatragantamos\u00bb con la televisi\u00f3n o con cualquier otro tipo de distracciones el resto de la semana. Por eso, estar muerto a la carne significa ser capaz de darlo todo no solo en un ayuno ocasional, sino en toda nuestra vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Lo segundo <\/strong>por enfrentar fue mi amor desmedido hacia el ministerio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 17 de junio de 1996 viaj\u00e9 a San Nicol\u00e1s, Buenos Aires, para predicar en una cumbre juvenil. En medio de la oraci\u00f3n ped\u00ed al Se\u00f1or me mostrara si a\u00fan quedaba algo que continuara empa\u00f1ando mi comuni\u00f3n con \u00c9l. Fue entonces cuando pude o\u00edr claramente: \u00abTu ministerio\u00bb. Le dije al Se\u00f1or cu\u00e1n agradecido estaba por el trabajo con la juventud y que anhelaba saber si exist\u00eda alg\u00fan impedimento para acercarme a \u00c9l. \u00abTu ministerio\u00bb -fueron otra vez las dos \u00fanicas palabras que escuch\u00e9 con claridad. Dios trataba de decirme que mi trabajo en la obra de Dios hab\u00eda ocupado el lugar que le pertenec\u00eda \u00fanicamente a \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abOh, Se\u00f1or amado -or\u00e9- he luchado con mis complejos gran parte de mi juventud y lo \u00fanico que me dio esperanzas fue haberte conocido. El ministerio es todo lo que tengo, es mi motor, mi ox\u00edgeno. T\u00fa sabes cu\u00e1nto amo predicar y hacer cruzadas; si me pides eso, no me queda absolutamente nada\u00bb. Aunque todo lo expresado era cierto, tambi\u00e9n ese amor por el ministerio, bien lo sab\u00eda, opacaba a quien me lo hab\u00eda entregado. Y cuando la profec\u00eda se vuelve mayor que su propio generador, es necesario sacrificarla en el altar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hambre por el \u00e9xito hab\u00eda tomado el control y el hambre de Dios ten\u00eda el asiento trasero. Dios cela ese estrado que tanto amamos. El Se\u00f1or, de ser necesario, nos arrancar\u00e1 de los p\u00falpitos y nos llevar\u00e1 a su intimidad, al cuarto privado de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo una etapa de mi vida donde, literalmente, llegaba exhausto a la cama; en otras, solo revisaba viejos bosquejos de sermones para elegir cu\u00e1l predicar\u00eda esa misma noche. Y aunque todas mis actividades las hac\u00eda de coraz\u00f3n y eran absolutamente loables, tambi\u00e9n secaban mi vida espiritual, es decir, mis ocupaciones estropeaban mi altar. Incluso llegu\u00e9 al punto de tener compromisos para predicar hasta \u00a1dos a\u00f1os enteros por adelantado! En esos momentos me sent\u00eda realizado de ser tan joven y de tener tanta actividad relacionada con el Reino. Pero para Dios no es importante una agenda repleta sino una buena relaci\u00f3n con \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de este caos de actividades, me lleg\u00f3 una invitaci\u00f3n a uno de los congresos m\u00e1s importantes de Latinoam\u00e9rica. Por supuesto acept\u00e9 gustoso y fijamos una fecha. Cuando cort\u00e9 el tel\u00e9fono, Dios me dijo claramente: \u00abNo vas a ir. Quiero que suspendas todas tus invitaciones y vengas a mi altar. Te espero en las madrugadas para charlar cara a cara\u00bb. Evidentemente no fue f\u00e1cil obedecer, pero \u00c9l no estaba dispuesto a que el ministerio devorara mi comuni\u00f3n \u00edntima con \u00c9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las credenciales y los doctorados no te habilitan para estar ungido, solo pasar por la cruz marca la diferencia.<\/p>\n<p><strong>Autor:<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Dante Gebel<\/a><\/p>\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2008%2F09%2Fun-ayuno-especial%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un Ayuno Especial Hay dos \u00e1reas personales con las que he luchado gran parte de mi juventud. 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