{"id":664,"date":"2008-08-26T09:45:06","date_gmt":"2008-08-26T15:45:06","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=664"},"modified":"2008-08-26T09:45:06","modified_gmt":"2008-08-26T15:45:06","slug":"indiferencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2008\/08\/indiferencia\/","title":{"rendered":"Indiferencia"},"content":{"rendered":"<h2>Indiferencia<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando a\u00fan Dios no nos hab\u00eda dado el ministerio que tenemos actualmente, pensaba que cuando El me <a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/reloj-de-arena.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-665\" style=\"border: 1px solid white;\" title=\"reloj-de-arena\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/reloj-de-arena.jpg\" alt=\"\" width=\"123\" height=\"136\" \/><\/a>contratara todo iba a ser una panacea de unci\u00f3n y milagros diarios. Si bien, a lo largo de estos a\u00f1os, hemos experimentado la mano Divina del Se\u00f1or, hab\u00eda situaciones que desconoc\u00eda por completo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, veo a jovencitos que est\u00e1n desesperados por casarse, porque quiz\u00e1 imaginan que el matrimonio es un c\u00f3ctel de sexo apasionado, an\u00e9cdotas alegres, y cantidad industrial de hijos jugando en el c\u00e9sped.<br \/>\nA\u00fan cuando un matrimonio tenga todos esos condimentos, puedo asegurarte que ese no es el men\u00fa completo.<br \/>\nLo mismo sucede con aquellos que se enamoran del glamour del ministerio, y creen que una vez que est\u00e9n sirviendo al Se\u00f1or en algo grande y relevante, todo andar\u00e1 sobre ruedas.<br \/>\nEl estar alistados en las filas de Cristo, conlleva mucho m\u00e1s que la fotograf\u00eda en la portada de una revista cristiana o la tapa de un disco.<br \/>\nRecuerdo que en nuestros comienzos, realizamos en dos a\u00f1os consecutivos, dos de las m\u00e1s grandes cruzadas que se hayan hecho en Argentina. La primera fue en el estadio mundialista V\u00e9lez S\u00e1rsfield y la segunda en el Monumental River Plate, dos de los coliseos de f\u00fatbol mas gigantescos de Sudam\u00e9rica. En ambas reuniones, los estadios se colmaron con miles de j\u00f3venes de todo el pa\u00eds y algunos del exterior.<br \/>\nPor aquel entonces, adem\u00e1s de sentirme que la gracia de Dios estaba operando en mi vida, ansiaba tener alg\u00fan reconocimiento por parte del liderazgo mayor.<br \/>\nSe lo que acabaste de pensar. Y por ello, quiero dedicar unas l\u00edneas m\u00e1s a este pensamiento.<br \/>\nNo era que estaba interesado por la honra del hombre, ni ten\u00eda que ver con mi orgullo o pedanter\u00eda.<br \/>\nUna vez escuch\u00e9 una frase de un reconocido soci\u00f3logo que dec\u00eda: \u00abPuedes recibir la aclamaci\u00f3n de un mill\u00f3n de personas, pero nada igualar\u00e1 al aplauso de tu propio padre\u00bb.<br \/>\nTodos necesitamos ese tipo de aprobaci\u00f3n paterna. A\u00fan aquellos que alegan que la vida los ha hecho duros e impermeables a las palmadas en el hombro.<br \/>\nNadie es completamente insensible a un halago reconfortante.<br \/>\nDesde ni\u00f1os, queremos que nuestros padres nos vean en el acto escolar. Deseamos que nos alienten al repasar nuestros cuadernos de la primaria. Ansiamos que nuestros seres queridos lleguen a tiempo para nuestra graduaci\u00f3n. Que todos nos vean cas\u00e1ndonos. Que se alegren cuando le muestres a tu hijo por primera vez. Que te feliciten por tu primer autom\u00f3vil.<br \/>\nUna sonrisa a tiempo de quienes has admirado toda tu vida, en muchas ocasiones, hace la diferencia entre un fracaso y una vida exitosa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el ministerio, de alguna manera, todos reconocemos cierta paternidad en l\u00edderes que nos preceden y que han marcado la historia del Reino. Y a veces, una palabra de aliento de parte de ellos, es combustible para nuestro motor. Gasolina para continuar por unos cuantos a\u00f1os, sin tener que mirar hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que, recuerdo que luego de aquellas grandes cruzadas, pens\u00e9 que alguien iba a decirme algo de parte del Se\u00f1or o que quiz\u00e1, iba a alentarme a continuar.<br \/>\nNo estoy juzgando y mucho menos planteando este cuadro desde la \u00f3ptica del rencor. De tenerlo, no podr\u00eda cont\u00e1rtelo.<br \/>\nS\u00f3lo estoy enfoc\u00e1ndome en c\u00f3mo me sent\u00eda.<br \/>\nLa noche en que culmin\u00f3 la cruzada en el River Plate, que reuni\u00f3 a m\u00e1s de sesenta mil j\u00f3venes, hecho hist\u00f3rico en nuestro pa\u00eds, terminamos cenando con mi esposa, completamente solos en un negocio americano de comidas r\u00e1pidas.<br \/>\nSeguramente est\u00e1s diciendo que si alguien tiene la gracia de predicarle a tantos miles, no necesita nada m\u00e1s, pero te equivocas.<br \/>\nAhora, ven\u00edan las deudas que afrontar. Los compromisos financieros que hab\u00edamos asumido por aquella noche de cruzada. Si bien no necesitaba que me den dinero, Dios sabe lo que hubiese significado por aquel entonces, un llamado telef\u00f3nico de un l\u00edder que simplemente me dijera que todo hab\u00eda estado medianamente bien.<br \/>\nPero la madurez me llegaba acompa\u00f1ada por la indiferencia de quienes m\u00e1s respetaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los pocos meses, una importante comisi\u00f3n pastoral se reuni\u00f3n en el coraz\u00f3n de Buenos Aires, con motivo de la llegada de un evangelista extranjero. Por alguna raz\u00f3n, recuerdo que alguien me invit\u00f3 a estar presente.<br \/>\nEn medio de la charla, uno de los l\u00edderes, tom\u00f3 la palabra y dijo, algo m\u00e1s o menos as\u00ed:<br \/>\n-Es hora que la iglesia tome la iniciativa de impactar al mundo. Y este inminente evento es la posibilidad que est\u00e1bamos esperando. Nunca antes, los cristianos de nuestro pa\u00eds, hemos llenado un estadio para predicar a Jesucristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seguramente este hombre estaba cometiendo un error. O estuvo viviendo fuera del pa\u00eds y nunca se enter\u00f3 que en los \u00faltimos dos a\u00f1os, los estadios m\u00e1s grandes se hab\u00edan colmado con miles de j\u00f3venes de toda la naci\u00f3n.<br \/>\nAfortunadamente, otro l\u00edder presente, interrumpi\u00f3 el discurso.<br \/>\n-Perd\u00f3n, pero debo decir que s\u00ed existieron otras ocasiones en que los estadios fueron testigos del poder de Dios -dijo- no olviden la visita de Billy Graham y Jimmy Swaggart.<br \/>\n-Cierto -replic\u00f3 el pastor- pero siempre han sido ministerios extranjeros.<br \/>\nIndudablemente, yo no contaba a la hora de las estad\u00edsticas.<br \/>\nCon el correr de los a\u00f1os, he comprendido que se trataba de un trato de Dios conmigo. Pero descubr\u00ed que la indiferencia puede ser un arma letal. Por alguna raz\u00f3n, la iglesia de aquel entonces, hab\u00eda decidido ignorar a miles de j\u00f3venes que buscaban la santidad en concentraciones gigantescas.<br \/>\nRegres\u00e9 a casa con el sabor amargo de una soledad para la cual no estaba preparado para afrontar.<br \/>\nDebo decir que el Se\u00f1or me reconfortaba, y fue su aprobaci\u00f3n la que me mantuvo para continuar con nuevos proyectos, pero a\u00fan as\u00ed, necesitaba el abrazo de aquellos santos l\u00edderes de quienes hab\u00eda aprendido tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces, trato de ponerme en sus lugares, y en alg\u00fan punto los comprendo. No me atrever\u00eda a juzgar apresuradamente a quienes no apuestan un centavo por un muchachito que solo sabe tocar la flauta y cuidar ovejas y que ahora dice querer enfrentar al gigante filisteo.<br \/>\nSi estuviese en lugar de los hermanos de David, tratar\u00eda de darle alg\u00fan curso acelerado sobre estrategias de guerra. O le dar\u00eda algunas clases de lucha cuerpo a cuerpo. O tal vez, lo llevar\u00eda a la tienda, y tratar\u00eda de ponerle mi armadura. De hecho, si a\u00fan as\u00ed se empe\u00f1ara en pelear contra el gigante, no quiero estar ah\u00ed cuando eso ocurra. Me impresiona ver la sangre de un muchacho que est\u00e1 en la flor de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se trata de celos, sino de sentido com\u00fan.<br \/>\nPor un momento observa los detalles peque\u00f1os de El\u00edas y Eliseo. Se han invertido muchas horas en el momento en que la unci\u00f3n es transferida de un profeta a otro. Pero pasamos por alto que El\u00edas no estaba demasiado interesado en transferirle su unci\u00f3n a Eliseo. De hecho, no creo que la haya ca\u00eddo del todo bien cuando le lleg\u00f3 el telegrama de despido. Podemos verlo desde un marco espiritual, pero a\u00fan as\u00ed, la frase \u00abungir\u00e1s a Eliseo para que sea profeta en tu lugar\u00bb, no es demasiado alentadora.<br \/>\nEs que generalmente, no nos gusta la idea de tener que hacernos a un lado, para dejar paso a quienes vienen detr\u00e1s.<br \/>\nTengo un amigo que siempre dice: \u00abCuando \u00e9ramos j\u00f3venes quer\u00edamos cambiar al mundo, y cuando envejecemos, queremos cambiar a la juventud\u00bb.<br \/>\nQuiz\u00e1 esa fue la raz\u00f3n por la que El\u00edas complic\u00f3 un tanto el traspaso del manto y condujo al ansioso Eliseo a una visita guiada por Gilgal, Betel, Jeric\u00f3 y el Jord\u00e1n. Por eso, no puedo dejar de sonre\u00edrme cuando pienso que Dios pas\u00f3 a buscar a su profeta en un taxi de fuego.<br \/>\n-Ya vamos. -le dijo, tal vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hay un detalle m\u00e1s.<br \/>\nEl\u00edas no le dio el manto.<br \/>\nLa Biblia menciona que Eliseo tom\u00f3 el manto de El\u00edas \u00abque se le hab\u00eda ca\u00eddo\u00bb. Es obvio que el apuro por subirse al carro de fuego, y el fragor del torbellino, hizo que el manto quedara en manos de su sucesor.<br \/>\nEs que nos cuesta comprender, que no somos imprescindibles. Que el mundo puede seguir girando sin nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas veces, me siento tentado a hacer lo mismo, y se que en mas de una ocasi\u00f3n, inconscientemente, he cometido el grav\u00edsimo error de subestimar a muchachos prometedores, pero que a mi criterio, les faltaba experiencia o equilibrio espiritual.<br \/>\nEl mismo David, que tuvo que soportar la indiferencia de su propia familia, cuando se transforma en el poderoso estadista y rey de Israel, tiene que recibir una seria advertencia de sus generales, que le aconsejan que \u00abno salga s\u00f3lo a la guerra, que si lo eliminan, se apagar\u00e1 la l\u00e1mpara de Israel\u00bb.<br \/>\nEn otras palabras, que no repita la historia, que no se considere el tap\u00f3n del oc\u00e9ano. Que aprenda a delegar la batalla a sus valientes.<br \/>\nLa indiferencia, llega en forma de granos de arena, que lastiman el alma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autor: <\/strong><a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Dante Gebel<\/a><br \/>\n<strong>Adaptado de \u00abLas arenas del alma\u00bb<br \/>\n(Editorial Vida-Zondervan)<\/strong><\/p>\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2008%2F08%2Findiferencia%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Indiferencia Cuando a\u00fan Dios no nos hab\u00eda dado el ministerio que tenemos actualmente, pensaba que cuando El me contratara todo iba a ser una panacea de unci\u00f3n y milagros diarios. 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