{"id":468,"date":"2008-08-18T09:21:19","date_gmt":"2008-08-18T15:21:19","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=468"},"modified":"2008-08-18T09:21:19","modified_gmt":"2008-08-18T15:21:19","slug":"la-noche-del-dia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2008\/08\/la-noche-del-dia\/","title":{"rendered":"La noche del d\u00eda"},"content":{"rendered":"<h2><strong>La noche del d\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">A mediados del a\u00f1o 1999, sucedi\u00f3 algo muy particular que estuvo a punto de arrojarme a una noche eterna <a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/la-noche-del-dia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-469\" style=\"border: 1px solid black;\" title=\"la-noche-del-dia\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/la-noche-del-dia-300x224.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"111\" srcset=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/la-noche-del-dia-300x224.jpg 300w, https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/la-noche-del-dia.jpg 467w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>de depresi\u00f3n profunda. Una tranquila ma\u00f1ana fue interrumpida con el llamado telef\u00f3nico de un pastor que ten\u00eda la \u00abprimicia\u00bb de una falsa acusaci\u00f3n en mi contra.<br \/>\nSe trataba de una carta que un periodista del \u00e1mbito secular hab\u00eda escrito, poniendo en tela de juicio mi integridad personal.<br \/>\n-Es incre\u00edble lo que dicen de tu persona -dec\u00eda mi interlocutor ocasional- de hecho, -agreg\u00f3- estoy pasando por telefax y correo electr\u00f3nico esta carta a todos los ministerios que puedo y a los medios de comunicaci\u00f3n. Es bueno que todos estemos enterados. -concluy\u00f3 sonriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque no comprend\u00eda las razones por las cuales un periodista se hab\u00eda dedicado a murmurar en mi contra, mucho menos entend\u00eda la morbosidad de este hombre en querer divulgar una mentira. Quiz\u00e1 se trataba de un c\u00f3ctel de celos y envidia. O tal vez, lo hac\u00eda por ignorancia.<br \/>\nLo que sea, me arroj\u00f3 sobre la alfombra de la habitaci\u00f3n en un profundo estado de tristeza.<br \/>\nDurante muchos a\u00f1os, hab\u00eda o\u00eddo hablar acerca de la bienaventuranza que significaba cuando alguien hablaba mal de uno, mintiendo. Pero en aquel entonces, me sent\u00eda de cualquier manera, menos bienaventurado.<br \/>\nTen\u00eda cientos de preguntas para hacerle al Se\u00f1or.<br \/>\nQuer\u00eda presentar una denuncia formal en el libro de quejas del Reino.<br \/>\nImagin\u00e9 que alguien iba a defenderme o poner la cara por m\u00ed.<br \/>\nSo\u00f1\u00e9 con un castigo ejemplar de parte de Dios para el que hab\u00eda inventado la murmuraci\u00f3n, y una tortura peor para el que la estaba divulgando.<br \/>\nComo sea, y aunque obviamente nada de esto ocurri\u00f3, tuve la peor noche de mi d\u00eda. Y que claro est\u00e1, como te imaginar\u00e1s, no culmin\u00f3 con el amanecer.<br \/>\nEstaba muy enojado, molesto y dolido, como para que s\u00f3lo durara una noche de insomnio. Y en lugar de atravesar la situaci\u00f3n, decid\u00ed perpetuar el problema. Agigantar la crisis por mi propia cuenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es incre\u00edble observar a la gran cantidad de gente que hace exactamente lo mismo. Y hasta quiz\u00e1s, hayas hecho algo similar alguna vez.<br \/>\nLees y re lees una y otra vez el diagn\u00f3stico del m\u00e9dico.<br \/>\nTe aprendes casi de memoria las palabras con las que ese amigo te ofendi\u00f3.<br \/>\nRe editas esas amargas im\u00e1genes del momento en que te faltaron el respeto.<br \/>\nVuelves, mentalmente, a ese sitio donde juraste que no quer\u00edas regresar.<br \/>\nTe levantas por las madrugadas, s\u00f3lo para volver a leer ese telegrama.<br \/>\nRebobinas la cinta de la contestadota, con la sola raz\u00f3n de escuchar una vez m\u00e1s esos inmerecidos insultos, mientras dices entre dientes que no puedes creerlo, despu\u00e9s de todo lo que hiciste por \u00e9l.<br \/>\nDecides, sin raz\u00f3n y aunque te duela, hacer eterna la peor noche de tu alma.<br \/>\nRecuerdo que fue mi esposa quien, luego de varias semanas, me regres\u00f3 al mundo real, y por sobre todo, al espiritual.<br \/>\n-No tienes raz\u00f3n para sentirte triste -dijo- se trata de una mentira infundada que no va a prosperar, y como tal, tendr\u00e1 que diluirse. Al Se\u00f1or le sucedieron cosas peores y sigui\u00f3 adelante. Por otra parte -agreg\u00f3- El no muri\u00f3 en la cruz para mantener a salvo tu reputaci\u00f3n. Sino por amor a sus hijos. Nunca te asegur\u00f3 que todos iban a quererte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se lo que est\u00e1s pensando en este mismo instante. Que tuve la fortuna de casarme con una mujer muy sabia. Y estoy plenamente de acuerdo.<br \/>\nEsas sencillas frases lograron que determinara a ponerme en pi\u00e9. Que iba a trabajar m\u00e1s que nunca e iba a levantarme, como Abraham, muy temprano, para dar por finalizada mi noche. Lo que sea, iba a enfrentarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no creas que no te comprendo. S\u00e9 de esa man\u00eda de re editar im\u00e1genes que s\u00f3lo lastiman y empeoran la prueba.<br \/>\nMira a Pedro esconderse entre las sombras de su propia verg\u00fcenza. No es la traici\u00f3n lo que m\u00e1s le duele. Son las palabras del Maestro, replicando en su mente como un martillo.<br \/>\n-Antes del amanecer, me traicionar\u00e1s.<br \/>\nDe no ser porque el Maestro lo env\u00eda a buscar, Pedro podr\u00eda seguir viviendo en su eterna noche privada.<br \/>\nLa noche del d\u00eda en que traicion\u00f3 a quien dec\u00eda amar.<br \/>\nLa noche del d\u00eda en que se volvi\u00f3 un cobarde.<br \/>\nLa noche del d\u00eda en que dej\u00f3 de ser un amigo incondicional para transformarse en un vil traidor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que por la ma\u00f1ana, Pedro tampoco tiene \u00e1nimo para quitarse el pijama. Tal vez ni siquiera se peine o se lave la cara. No le encuentra el sentido al tener que salir a la calle. Ya no le quedan motivos valederos para levantarse temprano a luchar.<br \/>\nEsas palabras, aquel momento, esa noche. Todas parecen ser razones para estar deprimido. Por eso, el Se\u00f1or lo env\u00eda a llamar.<br \/>\n-D\u00edganle a todos, y a Pedro, que acabo de resucitar -dice el Maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que cuando dejas de ser un ni\u00f1o, y regresas a la peor noche de tu vida, te das cuenta que la crisis no era tan grave.<br \/>\nPosiblemente, todo aquello que alguna vez te afligi\u00f3, al igual que Pedro, alg\u00fan d\u00eda s\u00f3lo forme parte de una simple an\u00e9cdota del pasado.<br \/>\nEs que todas las grandes crisis, se ven peque\u00f1as, cuando t\u00fa creces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autor:<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Dante Gebel<\/a><br \/>\n<strong>Adaptado de \u00abLas arenas del alma\u00bb<br \/>\n(Editorial Vida-Zondervan)<\/strong><\/p>\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2008%2F08%2Fla-noche-del-dia%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noche del d\u00eda A mediados del a\u00f1o 1999, sucedi\u00f3 algo muy particular que estuvo a punto de arrojarme a una noche eterna de depresi\u00f3n profunda. 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