{"id":37,"date":"2010-11-06T09:50:56","date_gmt":"2010-11-06T15:50:56","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=37"},"modified":"2010-11-06T22:08:57","modified_gmt":"2010-11-07T04:08:57","slug":"expediente-borrado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2010\/11\/expediente-borrado\/","title":{"rendered":"Expediente Borrado"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Expediente Borrado<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su esposa se lo hab\u00eda dicho antes de salir de casa: <strong><em>\u00abEse no iba a ser un buen d\u00eda\u00bb<\/em><\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/expedientes-borrados.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-38\" style=\"border: 1px solid black;\" title=\"expedientes-borrados\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/expedientes-borrados.jpg\" alt=\"\" width=\"185\" height=\"200\" \/><\/a>Era un extra\u00f1o presentimiento que le rondaba por la cabeza hac\u00eda semanas. Su esposo conviv\u00eda con el peligro y la muerte era moneda corriente en la disipada vida de su amado; cualquier d\u00eda, pod\u00eda ser el \u00faltimo que lo viera con vida. Pero esta vez, era distinto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella sent\u00eda un helado presagio, una nefasta premonici\u00f3n.<br \/>\nY ahora, el llamado telef\u00f3nico le quit\u00f3 cualquier duda.<br \/>\n-\u00bfSe\u00f1ora de L\u00f3pez?<br \/>\n-Ella habla.<br \/>\n-Le hablo del departamento de justicia de la ciudad. Lamentamos comunicarle que su esposo, H\u00e9ctor L\u00f3pez, fue detenido esta ma\u00f1ana, mientras intentaba robar el Banco Central -el hombre contin\u00faa sin pausa-. Usted sabe c\u00f3mo operan las leyes en nuestro pa\u00eds, por ser reincidente, no tiene derecho a apelar ni a un juicio justo. Ser\u00e1 condenado esta misma tarde.<br \/>\nLa mujer deja caer el tel\u00e9fono, un escalofr\u00edo la recorre entera, mientras que siente que sus pies ya no la sostienen.<br \/>\n\u00abNo debiste casarte con \u00e9l, nunca fue un buen hombre\u00bb, le hab\u00eda pronosticado su madre y hoy pagaba la factura por una mala elecci\u00f3n y el deso\u00edr el consejo materno. Pero que fuera un delincuente, no disminu\u00eda el amor que sent\u00eda por \u00e9l. Hubiese preferido un abogado, un ingeniero o un alba\u00f1il, pero no tuvo esa fortuna. Su esposo es un ladr\u00f3n y el gobierno lo acababa de apresar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No le habr\u00eda asustado que estuviese privado de la libertad, ya hab\u00eda pasado por esa situaci\u00f3n antes. Lo dram\u00e1tico era que esta vez no habr\u00eda misericordia del juez, y la sentencia era inapelable.<br \/>\n\u00abSolicito todo el rigor de la ley, aplicando la pena de muerte inmediata\u00bb, habr\u00eda pedido el fiscal a un tribunal con sed de justicia. Es que ese no iba a ser un buen d\u00eda, pens\u00f3 la mujer una y otra vez. No debi\u00f3 haberse levantado de la cama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era una tarde gris, helada, con una llovizna que cortaba la cara.<br \/>\n\u00abTal vez lo perdieron las malas compa\u00f1\u00edas\u00bb, reflexion\u00f3 mientras recorr\u00eda la calle principal.<br \/>\n\u00abSu socio en las andadas tambi\u00e9n fue sorprendido en el lugar del hecho, y morir\u00e1 junto a tu esposo\u00bb, le susurr\u00f3 una vecina a modo de desgraciado consuelo. De igual modo, ya no importa buscar culpables, lo cierto es que su esposo iba a terminar como ella lo hab\u00eda so\u00f1ado en tantas pesadillas: en la peor de las muertes, las m\u00e1s vergonzante, las m\u00e1s cruel, la m\u00e1s atroz, la muerte p\u00fablica. La dama no pudo despedirse de su amado, es que los ladrones no cuentan con ese lujo, no hay piedad, humanidad ni \u00faltimos deseos para los condenados a la pena m\u00e1xima. <!--more-->\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dama se abre paso entre la multitud que exige justicia. La gente est\u00e1 enardecida, exaltada. Para muchos, hoy es un d\u00eda de loable justicia. Los delincuentes pagar\u00e1n por sus cr\u00edmenes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El horizonte recorta tres cruces, la de su esposo, la de su compa\u00f1ero en las correr\u00edas y la de un desconocido. Ella conoce a su marido y al otro ladr\u00f3n, pero le resta importancia al tercero.<br \/>\n\u00abOtro infeliz que condenar\u00e1 a otra viuda y sus hu\u00e9rfanos al olvido y la desgracia\u00bb, piensa. El cuadro es estremecedor. No la culpen por no llorar, ya gast\u00f3 todas sus l\u00e1grimas en una vida miserable junto a quien le prometi\u00f3 amor eterno y ahora cuelga de una cruz. Gritos, s\u00faplicas, latigazos, sangre, ira. No quiere mirar a su esposo, est\u00e1 all\u00ed, pero prefiere no recordarlo as\u00ed. Solo observa el \u00e1rido suelo, mientras la sangre surca la tierra entre los dedos de sus pies.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de los ladrones, el c\u00f3mplice de su esposo, insulta al desconocido de la cruz del medio. Y una voz conocida, casi imperceptible, se enoja: \u00ab\u00bfNi aun temes a Dios, estando en su misma condenaci\u00f3n?\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mujer est\u00e1 sorprendida. Su esposo acaba de salir en defensa de otro delincuente. Eso es rid\u00edculo, si se tiene en cuenta que H\u00e9ctor L\u00f3pez pregonaba una filosof\u00eda: \u00abNunca te metas en la vida de los dem\u00e1s, que cada uno aprenda a defenderse por s\u00ed mismo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso, ella no entiende. Su esposo jam\u00e1s habl\u00f3 por nadie ni puso su cara por desconocidos. \u00abEste es un mundo ego\u00edsta\u00bb, sol\u00eda decir al brindar.<br \/>\n-Acu\u00e9rdate de m\u00ed, cuando vengas en tu reino -dice ahora.<br \/>\nEra la inconfundible voz de su esposo, sin duda, implor\u00e1ndole al desconocido de la cruz central.<br \/>\n-Hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00edso -promete el otro, como si en su condici\u00f3n pudiese cumplir algo.<br \/>\nEn la cruz se ruega piedad, no se prometen para\u00edsos -piensa la mujer.<br \/>\nElla levanta la vista por primera vez. Quiz\u00e1 para mirar a los ojos de su esposo de nuevo o para entender el di\u00e1logo tan extra\u00f1o que acaba de o\u00edr. El socio de su esposo sigue maldiciendo. El desconocido del centro pareciera un inocente que paga por algo que jam\u00e1s cometi\u00f3 y debe estar loco como para prometer para\u00edsos y su esposo, su esposo&#8230; sonr\u00ede. No tendr\u00eda por qu\u00e9 sonre\u00edr, no hay razones. Hizo de su vida un mundo miserable y pende de una cruz frente a miles de ciudadanos enojados. Pero H\u00e9ctor L\u00f3pez se encuentra con la mirada de su esposa y le dibuja una sonrisa. Un \u00faltimo gesto de que todo estar\u00e1 bien, a pesar de todo. El gesto de los que se encontraron con la gracia en el momento menos pensado. Ella tampoco sabe por qu\u00e9, pero presiente que su esposo finalmente encontr\u00f3 algo distinto. No entendi\u00f3 bien el di\u00e1logo de los condenados, pero supo que algo hab\u00eda cambiado all\u00ed, a escasos metros de ella, en lo alto de la cruz.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su esposo cuelga de un madero, pero en forma inexplicable, irracionalmente, sonr\u00ede. Ella le devuelve el gesto en el lenguaje del silencio, ese que solo pueden interpretar los que se han amado lo suficiente como para no tener que hablar. Su esposo acaba de encontrarse con la gracia en el minuto final. Segundos antes de la cita con el verdugo inevitable, la muerte. Ella sabe que no puede implorar justicia y mucho menos misericordia. Ella sabe que su esposo paga por cr\u00edmenes verdaderos. Est\u00e1 consciente de que ese era el final del camino, el terminal de la vida, tarde o temprano. Pero ahora, la \u00faltima sonrisa de su esposo le devuelve la calma. La sonrisa que se dibuja entre la sangre y los moretones, extra\u00f1amente, la compensa por toda una vida miserable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su esposo parece no pender de una cruz. Muere como si lo hiciese de viejo, en una cama caliente, rodeado de sus seres amados, luego de haber vivido una buena vida. El hombre no mereci\u00f3 nietos, ni a\u00f1os altos, una cristiana sepultura o una importante l\u00e1pida. Pero alguien, tan condenado como \u00e9l, le prometi\u00f3 el para\u00edso en lo alto de la cruz. Ese, no iba a ser un buen d\u00eda. Y mucho menos, exist\u00eda la m\u00e1s remota posibilidad que terminara bien. H\u00e9ctor ha dejado de respirar, pero nadie se explica por qu\u00e9 a\u00fan sonr\u00ede.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dama no entiende nada acerca de teolog\u00eda, para\u00edsos y redentores. Solo sabe que algo milagroso acaba de ocurrir. Ella descubri\u00f3 el secreto: si para encontrarse con el para\u00edso hab\u00eda que venir a la cruz, vali\u00f3 el esfuerzo de haberse levantado.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ahora quiero que me respondas algunas preguntas:<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00bfCu\u00e1ntos coros de iglesia aprendi\u00f3 H\u00e9ctor?<br \/>\n\u00bfCu\u00e1ntas veces escuch\u00f3 un serm\u00f3n?<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 credenciales ten\u00eda?<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l era su llamado?<br \/>\n\u00bfY qu\u00e9 me dices de su ministerio? \u00bfCrees que ten\u00eda alguno?<br \/>\n\u00bfRespondiste lo que creo?, pues d\u00e9jame agregar que adem\u00e1s te lo encontrar\u00e1s en el cielo, junto a Mois\u00e9s, David y el ap\u00f3stol Pablo.<br \/>\nDamas y caballeros, eso es \u00abgracia\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Autor: Dante Gebel<\/a><br \/>\n<strong>Adaptado de \u00abEl c\u00f3digo del Campe\u00f3n\u00bb<br \/>\n(Editorial Vida-Zondervan)<\/strong>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2010%2F11%2Fexpediente-borrado%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Expediente Borrado Su esposa se lo hab\u00eda dicho antes de salir de casa: \u00abEse no iba a ser un buen d\u00eda\u00bb. 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