{"id":312,"date":"2008-08-09T09:46:18","date_gmt":"2008-08-09T15:46:18","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=312"},"modified":"2008-08-09T09:46:41","modified_gmt":"2008-08-09T15:46:41","slug":"ese-habito-oculto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2008\/08\/ese-habito-oculto\/","title":{"rendered":"Ese h\u00e1bito oculto"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Ese h\u00e1bito oculto<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco me contaron una historia fascinante y conmovedora.<br \/>\nSe trata de un joven que cuando era ni\u00f1o, hab\u00eda perdido su brazo izquierdo. Pero un d\u00eda, al llegar a la <a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/habito-oculto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-313\" style=\"border: 1px solid black;\" title=\"habito-oculto\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/habito-oculto-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"156\" height=\"104\" srcset=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/habito-oculto-300x199.jpg 300w, https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/habito-oculto.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 156px) 100vw, 156px\" \/><\/a>adolescencia, decidi\u00f3 que quer\u00eda practicar judo, sus familiares trataron de persuadirlo, dici\u00e9ndole que no pod\u00eda practicar artes marciales, siendo manco. Pero al muchacho, no le import\u00f3 la imposibilidad. En lugar de enfocarse en lo que no pod\u00eda hacer, puso todos sus sentidos y su energ\u00eda en aquello que s\u00ed pod\u00eda hacer: practicar judo con un solo brazo.<br \/>\nAl poco tiempo, hab\u00eda logrado sorprender a su mismo entrenador, pidi\u00e9ndole participar en un torneo regional. Para sorpresa de todo el mundo, este muchacho, logr\u00f3 ganar el campeonato y ser el mejor en su categor\u00eda.<br \/>\nUn periodista le pregunt\u00f3 cu\u00e1l era el secreto por el cual hab\u00eda ganado, a pesar que contaba con un brazo de menos que el resto. El joven respondi\u00f3:<br \/>\n-Dado que tengo la imposibilidad de un brazo, tuve que concentrarme en trabajar muy duro en la gran mayor\u00eda de los ejercicios. A diferencia de otros, se que no puedo permitirme errores. As\u00ed que, como soy consciente que cuento con menos recursos que la mayor\u00eda, tengo que lograr la perfecci\u00f3n en lo que hago. Pero el gran secreto -dijo en tono c\u00f3mplice- es que la \u00fanica manera que tiene el contrincante para vencerme, es tom\u00e1ndome del brazo izquierdo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incre\u00edblemente, este muchacho hab\u00eda logrado hacerse fuerte, justamente, en su misma debilidad. En lugar de sentarse a llorar y reclamarle a la vida el porqu\u00e9 ya no ten\u00eda su brazo izquierdo, trat\u00f3 de esforzarse al m\u00e1ximo, sac\u00e1ndole utilidad a lo que se supon\u00eda era su defecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es que todos, sin excepci\u00f3n, tenemos una debilidad con la que hemos de tener que luchar por lo que nos reste de vida. El gran secreto es la manera en que reaccionamos a ella. Abraham no se detuvo a cuestionar su desierto espiritual, a pesar que el cielo estaba de bronce. El sab\u00eda que deb\u00eda avanzar, aunque no sintiera absolutamente nada de parte de Dios.<br \/>\nLa actitud que tomemos en esos momentos cr\u00edticos es lo que hace que crucemos el desierto en tres semanas, o cuarenta a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco, un ministro de alabanza se me acerc\u00f3 en su propia oficina, y extremadamente dolorido y avergonzado, me confes\u00f3 que una debilidad lo estaba matando espiritualmente.<br \/>\n-Estoy atravesando mi peor desierto -resumi\u00f3.<br \/>\nEntre algunas l\u00e1grimas, este hombre, esposo y padre de varios ni\u00f1os, me coment\u00f3 que un d\u00eda, en la soledad de la oficina, decidi\u00f3 \u00abinvestigar\u00bb algo acerca de la pornograf\u00eda en internet. Me dijo que honestamente, no lo hizo por morbosidad, sino por simple curiosidad. Pens\u00f3 que como era un hombre adulto, no le har\u00eda mal un poco de informaci\u00f3n acerca de este flagelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Stephen Arterburn dice que un hombre tarda veinte segundos en mirar una imagen pornogr\u00e1fica y veinte a\u00f1os en borrarla de su mente. Y eso fue exactamente lo que le hab\u00eda sucedido a este hombre que ahora lloraba amargamente en su propio escritorio.<br \/>\n-Estoy atado a todo tipo de basura virtual -confes\u00f3- al principio esas im\u00e1genes me chocaron dr\u00e1sticamente, pero luego, de regreso a casa, no pod\u00eda olvidar aquellas fotograf\u00edas. Al d\u00eda siguiente, volv\u00ed a navegar por sitios para adultos, pensando que s\u00f3lo se tratar\u00eda de una peque\u00f1a mirada m\u00e1s, totalmente inofensiva.<br \/>\nLo cierto es que desde hace meses, me siento vulnerable a todo tipo de pornograf\u00eda. Lo que comenz\u00f3 con una inocente mirada, se ha transformado en una adicci\u00f3n compulsiva. Cada vez que vuelvo a caer, siento una culpa atroz, pero luego, al cabo de unas horas, otra vez estoy envuelto en la misma trampa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aquel hombre, me cont\u00f3 que en muchas ocasiones, quiso hablarlo con su esposa, pero el temor al juzgamiento o quiz\u00e1 a perder su respeto, lo hab\u00eda hecho arrepentirse de confes\u00e1rselo. As\u00ed que, hasta el momento en que finalmente me lo dijo, hab\u00eda optado por guardarse esa oculta debilidad en privado hasta poder solucionarla. Pero lo peor, era que se sent\u00eda demasiado sucio para orar o recuperar la integridad perdida.<br \/>\nEn muchas ocasiones, no hab\u00eda querido ministrar la alabanza en su iglesia, aludiendo cualquier excusa, porque sab\u00eda que su vida espiritual atravesaba una crisis profunda.<br \/>\n-Hoy, no s\u00f3lo me siento atrapado por la lujuria -dijo- sino que adem\u00e1s siento que mis oraciones son completamente huecas, estoy seguro que Dios no quiere verme ni o\u00edrme.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo que le mencion\u00e9 que no ten\u00eda porqu\u00e9 darse por vencido. Que a\u00fan contaba con algo a su favor: reconoc\u00eda que era un adicto a la pornograf\u00eda y deseaba, profundamente, ser completamente libre de ello.<br \/>\nLuego, le cont\u00e9 la historia del muchacho manco, e hice hincapi\u00e9 en que deb\u00eda enfocarse en esforzarse por cambiar su estilo de vida, y no en su debilidad.<br \/>\nAs\u00ed que, nos pusimos a trabajar juntos.<br \/>\nHicimos una oraci\u00f3n, pero le aclar\u00e9 que nada milagrosamente instant\u00e1neo iba a suceder. Ese es el gran problema que tenemos los predicadores cuando le decimos a la gente que crea que una oraci\u00f3n del evangelista lo cambiar\u00e1 como por arte de magia.<br \/>\nNo es que ponga en tela de juicio el inconfundible Poder del Se\u00f1or, pero en muchas ocasiones, se requiere mucho m\u00e1s que una imposici\u00f3n de manos. Se necesita un trabajo duro, un esfuerzo diario, entrenamiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No puedes \u00abintentar\u00bb dejar la pornograf\u00eda o ese h\u00e1bito oculto que te derrota en la intimidad. No puedes creer que con pasar al altar del domingo, ya no te enfrentar\u00e1s a tu gigante el lunes por la ma\u00f1ana. Te costar\u00e1 tu mayor esfuerzo diario, todos los d\u00edas de tu vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le dije a este hombre, que cada vez que se sintiera tentado a consumir pornograf\u00eda, aunque le diera mucha verg\u00fcenza, me llamara por tel\u00e9fono, que \u00edbamos a entrenar hasta reducir el h\u00e1bito al m\u00ednimo. Que ten\u00eda que esforzarse al m\u00e1ximo. Que le esperaba un trabajo muy duro por delante.<br \/>\nComo sinti\u00f3 un gran alivio al confesarle a alguien su pecado, el consideraba que ya no tendr\u00eda que luchar para vencer el h\u00e1bito. O que llegar\u00eda un momento, a cierto nivel espiritual, donde ya no tendr\u00eda que hacerle frente a las tentaciones. El tambi\u00e9n pensaba que Dios ten\u00eda favoritos. Intocables e inmunes a las ofertas del enemigo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos a\u00f1os, en una importante convenci\u00f3n de las Asambleas de Dios de cierto lugar de Estados Unidos, un reconocido evangelista, cuyo ministerio ha dado la vuelta al mundo entero, dijo:<br \/>\n-Tengo una palabra para los hombres de este lugar. Quiero que esto que voy a decirles, les quede bien claro a todos los ministros. Tengo ochenta y tantos a\u00f1os, y debo decirles que muchas veces, me siento tan tentado como cuando era un joven adolescente. Nuca te distraigas, jam\u00e1s bajes la guardia. Vas a pelear con tu carne hasta el \u00faltimo aliento de tu vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicen que la multitud de pastores y l\u00edderes que colmaban el lugar se miraban asombrados, porque cre\u00edan que teniendo un ministerio tan renombrado y con cierta edad, ya no tendr\u00eda las presiones que los afectaban en el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gigante de la debilidad no suele aparecer los domingos por la ma\u00f1ana. Tampoco luego que acabaste de orar. El esperar\u00e1 pacientemente a que est\u00e9s un tanto deprimido, solo, o cuestion\u00e1ndote algunas cosas.<br \/>\nEntonces, como Goliat, har\u00e1 su entrada triunfal en tu valle privado de Ela.<br \/>\nTe dir\u00e1 que nadie se enterar\u00e1 si miras una pel\u00edcula para adultos en la soledad del hotel. Es tan sencillo, el nombre de la pel\u00edcula no aparecer\u00e1 en la factura, y nadie se enterar\u00e1.<br \/>\nTe susurrar\u00e1 que un hombre debe estar medianamente informado, y que un vistazo en un tour por algunas p\u00e1ginas pornogr\u00e1ficas te pondr\u00e1n al tanto de lo que afecta al mundo.<br \/>\nMencionar\u00e1 que como eres maduro, hay cosas que a ti no te producir\u00e1n ning\u00fan da\u00f1o. Luego, cuando te sientas por tierra, te dir\u00e1 que no te atrevas a volver a orar o pedir perd\u00f3n al Se\u00f1or. Que ya lo intentaste y fracasaste. Que obviamente no has nacido para ser \u00edntegro.<br \/>\nY cuando te das cuenta, te encuentras en medio de tu propio desierto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por esa misma raz\u00f3n, que comenzamos una saludable terapia, para ayudar al hombre que me confes\u00f3 su lucha privada. Convenimos que de alguna manera, le pedir\u00eda ayuda a su esposa. Que buscar\u00eda la forma de confesarle su debilidad, para que sea ella, quien lo supervise en los momentos de mayor presi\u00f3n. Y luego, que cuando se sintiera solo, me llamara por tel\u00e9fono para que or\u00e1ramos juntos. Adem\u00e1s, no olvid\u00e9 mencionarle, que a\u00fan a pesar de todos los recaudos que estaba tomando, era muy probable que volviera a caer en la trampa.<br \/>\nPero que deb\u00eda seguir luchando, que se trataba de una guerra mortalmente seria para su vida espiritual. Que \u00e9sta, iba a ser su batalla diaria. Y que cada noche que llegara a la cama, sin haber cedido a la tentaci\u00f3n, deb\u00eda agradecer al Se\u00f1or por haberle dado fuerzas, pero que deb\u00eda pedir una nueva dosis de esfuerzo para el siguiente d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace poco, me lo encontr\u00e9 en una reuni\u00f3n de pastores. Y me mencion\u00f3 que estaba luchando todos los d\u00edas, y que hasta el momento, no hab\u00eda fracasado. Que comprendi\u00f3 que la tentaci\u00f3n lo espera a la vuelta de la esquina, y es por eso, que no permite que el enemigo lo acuse, cuando se siente tentado. Pero que ofrece resistencia a cualquier tipo de pensamiento impuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Desde que tom\u00e9 esta decisi\u00f3n de practicar esta \u00abterapia de santidad\u00bb -dijo- parece como si una suelta de demonios hubiese venido en mi contra. Me han sucedido las cosas m\u00e1s at\u00edpicas. Me he encontrado con revistas para adultos \u00abolvidadas\u00bb casualmente por alguien en un ba\u00f1o p\u00fablico. Me aparecen correos electr\u00f3nicos que pasan todos los filtros de mi computadora, con invitaciones a navegar en sitios inapropiados. A veces, estoy mirando un inofensivo programa de televisi\u00f3n, y alg\u00fan comercial er\u00f3tico intenta contaminarme en los cortes. Pero estoy dispuesto a redoblar mi pelea. Voy a ganar esta batalla de la mente.<br \/>\nGracias al Se\u00f1or, mi amigo ya no intenta luchar, est\u00e1 entrenando para ganar. Y por lo que me cuenta, el infierno ya se ha enterado de ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autor:<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Dante Gebel<\/a><br \/>\n<strong>Adaptado de \u00abLas arenas del alma\u00bb<br \/>\n(Editorial Vida-Zondervan)<\/strong><\/p>\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2008%2F08%2Fese-habito-oculto%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ese h\u00e1bito oculto Hace poco me contaron una historia fascinante y conmovedora. 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