{"id":223,"date":"2010-11-13T09:33:51","date_gmt":"2010-11-13T15:33:51","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=223"},"modified":"2010-11-13T22:47:40","modified_gmt":"2010-11-14T04:47:40","slug":"hombres-de-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2010\/11\/hombres-de-negro\/","title":{"rendered":"Hombres de Negro"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Hombres de negro<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/hombres-de-negro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-224\" style=\"border: 1px solid black;\" title=\"hombres-de-negro\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/08\/hombres-de-negro.jpg\" alt=\"\" width=\"118\" height=\"141\" \/><\/a>Una reuni\u00f3n siniestra se lleva a cabo en alg\u00fan lugar secreto del infierno. Alguien acaba de convocar a los oscuros emisarios por un tema de alerta roja en el cosmos. Una nota inquietante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dos visten de negro y usan lentes oscuros.<br \/>\nCaminan sin prisa, y cualquiera se dar\u00eda cuenta de que est\u00e1n profundamente preocupados. El largo pasillo, tenebroso y siniestro, se dibuja ante ellos como una premonici\u00f3n de lo que les espera adelante, en cuesti\u00f3n de instantes. Casi no hablan, pero los dos sienten lo mismo. Ese sentimiento agobiante e insoportable: el miedo. Uno de los dos rompe el silencio.<br \/>\n&#8211; \u00bfQui\u00e9n se lo dir\u00e1 al jefe?<br \/>\nEl otro casi no contesta, solo se le oye un murmullo. Un rezongo, tal vez. Acaso porque sabe que lo inevitable es inminente. Cruzan el fr\u00edo pasillo y la compuerta se abre en medio de un chirrido l\u00fagubre. Casi no hay ox\u00edgeno y la atm\u00f3sfera est\u00e1 viciada. Los oscuros visitantes solo ven el imponente sill\u00f3n rojo de espaldas. Apenas divisan la silueta de su superior en medio de una espesa bruma. Uno de los hombres de negro est\u00e1 sudando. El otro apenas puede respirar del miedo. El jefe no pregunta, solo espera en silencio el reporte.<br \/>\n&#8211; No pudimos&#8230; -el hombre se arregla la garganta- mejor dicho, no hay nada que podamos hacer.<br \/>\nEl jefe sigue de espaldas, no ha dicho nada, pero ellos saben que est\u00e1 muy enojado. Suele perder el control cuando oye que una misi\u00f3n ha fallado. Por eso, los hombres de negro est\u00e1n temblando. Pero esta vez no hay gritos, no hay histeria. El jefe sigue de espaldas y se percibe una honda frustraci\u00f3n en sus palabras. Suena cansado. Apenas, casi imperceptiblemente, mueve sus huesudos y largos dedos.<br \/>\n&#8211; Deben tener alg\u00fan punto d\u00e9bil -dice- un tal\u00f3n de Aquiles. \u00bfSeguro que lo probaron todo?<br \/>\n&#8211; Todo, jefe. Los hemos llenado de tentaciones las veinticuatro horas, tratamos de hacerles sentir culpa y autocompasi\u00f3n&#8230; pero sin resultados. Tratamos de llenarlos de odio y resentimiento, pero los desgraciados tienen un anticuerpo. Agotamos todas las armas con ellos.<br \/>\n&#8211; \u00a1Tienen que tener alguna maldita debilidad! -dice el tenebroso jefe mientras cierra su pu\u00f1o derecho- Recuerden que solo son mortales. \u00bfProbaron con pensamientos impuros y obscenos? \u00a1El arma de la pornograf\u00eda y la obscenidad siempre los afecta hasta destruirlos!<!--more--><br \/>\n&#8211; No funciona con ellos. Vuelven a levantarse cada vez. Tienen la estirpe de la nueva generaci\u00f3n. Son temerarios, forman parte del \u00faltimo escuadr\u00f3n. Son una amenaza latente contra nosotros. No logramos quebrarlos, viven en estado de alerta. Tienen coraz\u00f3n de caballeros.<br \/>\n&#8211; Lo s\u00e9 -responde el jefe entre dientes- mientras se sigan levantando j\u00f3venes as\u00ed, no tendremos un minuto en paz, y lo peor es que dejaron de defenderse y ahora los desgraciados nos atacan.<br \/>\n&#8211; Adem\u00e1s, reciben entrenamiento continuo, jefe. Un adiestramiento de guerra. Los est\u00e1n adiestrando para una lucha sin cuartel, sin treguas, y si esto contin\u00faa, se levantaran otros como \u00e9l. Arrasar\u00e1n los colegios, las universidades, las oficinas&#8230; No jugar\u00e1n al evangelio, ser\u00e1n cristianos llenos de pasi\u00f3n. Completamente radicales. Nos perdieron el miedo. Y ya se dieron cuenta por d\u00f3nde pasa la verdadera batalla.<br \/>\n&#8211; Ojal\u00e1 se quedaran entre las cuatro paredes cantando coros, ser\u00edan indefensos. Hemos visto desfilar generaciones enteras de ese modo. Pobres ovejitas que suplicaban piedad.<br \/>\n&#8211; \u00bfEst\u00e1 bromeando? Estos son de los que no se conforman con reuniones sociales o confraternidades rid\u00edculas. Esta generaci\u00f3n tiene sed de conquista y no se detendr\u00e1n por nada. Tienen la sed del oro, quieren ser campeones. Sencillamente son diferentes. Quieren invadirlo todo en el nombre de Jesucris&#8230; bueno, en el nombre de quien usted ya sabe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debajo del cuadril\u00e1tero<br \/>\nHace poco me contaron una an\u00e9cdota que protagoniz\u00f3 un conocido pastor amigo, que fue citado por un importante comit\u00e9 de ministros y te\u00f3logos. Estaban intrigados por los mensajes de este prestigioso orador y fueron directo al grano. Le dijeron, sin rodeos, que les diera una raz\u00f3n por la cual jam\u00e1s mencionaba a Satan\u00e1s en sus mensajes. Nunca hac\u00eda referencia al diablo ni a sus huestes.<br \/>\nEl predicador se reclin\u00f3 sobre su silla e hizo un gesto como intentando recordar. Luego de un extenso silencio, frunci\u00f3 el ce\u00f1o y dijo:<br \/>\n&#8211; Satan\u00e1s&#8230; Satan\u00e1s&#8230; me suena conocido. Si mal no recuerdo debe ser aquel que la Biblia menciona que fue vencido y aplastado en la cruz, \u00bfverdad?<br \/>\nLos dem\u00e1s asintieron en silencio.<br \/>\n&#8211; Entonces tendr\u00e1n que disculparme -agreg\u00f3-, sucede que paso tanto tiempo con Dios, que no me resta tiempo para dedicarlo a personajes derrotados. En mi lenguaje no me permito incluir a los vencidos.<br \/>\nLos que estuvieron en aquella reuni\u00f3n dicen que nadie pudo discutir ni agregar nada a lo que el hombre de Dios hab\u00eda dicho. Su razonamiento era inobjetable.<br \/>\nDurante a\u00f1os y generaciones enteras nos hemos pasado el tiempo teni\u00e9ndole p\u00e1nico al diablo. Desde que conocemos a Jesucristo se nos dispara al subconsciente que en cualquier momento el equipo contrario puede ganar la batalla. Inclusive los libros m\u00e1s vendidos tienen que ver con aquellos que invierten sus p\u00e1ginas en tratar de definir y descubrir c\u00f3mo es el enemigo.<br \/>\nEl com\u00fan denominador con el que me he enfrentado cada vez que Dios me puso ante una multitud de j\u00f3venes, fue el terrible miedo impl\u00edcito que ellos sienten hacia Satan\u00e1s. La guerra espiritual pareciera ser la \u00fanica y determinante arma secreta y vital para una vida victoriosa o un verdadero avivamiento.<br \/>\nEs como si el Se\u00f1or hubiese dicho que logr\u00f3 vencerlo un poquito, pero que como no pudo completar la obra, nosotros tenemos que terminar de derrotarlo.<br \/>\nQuiero que leas con atenci\u00f3n lo que trato de decirte: Satan\u00e1s est\u00e1 vencido. Sin poder. Derrotado. Acabado. Terminado. Destruido. En la lona.<br \/>\nLa cruz acab\u00f3 con ese bravuc\u00f3n.<br \/>\nY un gran secreto: le tiene terror a los campeones.<br \/>\nCuando un boxeador logra alcanzar su t\u00edtulo, si lo desea, ya no tiene que volver a pelear. No tiene nada que demostrar, ya ha logrado superar a los que disputaban su cintur\u00f3n. Pero si aparece alguien que lo desaf\u00ede, el \u00fanico que puede autorizarlo para una pelea&#8230; es el propio campe\u00f3n. Si el due\u00f1o de la corona no le autoriza la pelea, no importa lo que diga, no podr\u00e1 subir al ring.<br \/>\nEl d\u00eda que entiendas que -a trav\u00e9s de la gracia y el sacrificio redentor- el Se\u00f1or te entreg\u00f3 el cintur\u00f3n de ganador, absolutamente nadie podr\u00e1 subir a tu ring. Estar\u00e1s por encima. Con tu t\u00edtulo. Lo \u00fanico que puede hacer el perdedor es intentar desafiarte debajo del cuadril\u00e1tero. Pero no est\u00e1 a tu nivel, a menos que se lo permitas.<br \/>\nEn el huerto de Ed\u00e9n Dios sentenci\u00f3 a la serpiente que se arrastrar\u00eda por el polvo. Ese es el nivel que le corresponde al enemigo: arrastrado, ni siquiera est\u00e1 en el ring, y el \u00fanico que puede autorizarlo a subir, eres t\u00fa mismo. Cuando logras entender la dimensi\u00f3n de estas palabras, descubres que el enemigo no est\u00e1 preocupado en atacarte, sino en defenderse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo curioso de la guerra espiritual es que hemos errado en el blanco a atacar. El fat\u00eddico 11 de septiembre, personajes siniestros tuvieron por objetivo destruir uno de los mayores exponentes arquitect\u00f3nicos de la gran manzana, las Torres Gemelas. Ni siquiera a sus mentes perversas se les hubiese ocurrido atentar contra el arquitecto o el dise\u00f1ador de las torres. El blanco era el s\u00edmbolo del poder financiero del pa\u00eds.<br \/>\nCuando el cristiano cree que la guerra espiritual se reduce a reprender demonios u ordenarle a Satan\u00e1s a los gritos que salga fuera, en realidad, solo intenta librar una batalla con el arquitecto, el dise\u00f1ador de un sistema perverso, pero no afecta su obra. Mientras perdamos nuestro valioso tiempo en in\u00fatiles griter\u00edos m\u00edsticos, el sistema diab\u00f3lico seguir\u00e1 arrastrando almas al infierno.<br \/>\nEl problema ya no es Hitler, sino el nazismo.<br \/>\nEl problema no es el diablo, sino sus obras.<br \/>\nCuando no tenemos claro el objetivo y pensamos que la guerra es con Satan\u00e1s, es cuando comenzamos a tenerle miedo, y esa justamente es la manera que \u00e9l tiene para hacerte bajar del ring o permitirle subir a \u00e9l. Olvidamos que lo que tenemos es mayor que cualquier cosa de afuera. Creemos que esta victoria es pasajera porque, tarde o temprano, el enemigo vendr\u00e1 por la revancha. Consideramos que nunca podremos ser campeones, ignorando el cintur\u00f3n que por gracia sostiene nuestro pantal\u00f3n.<br \/>\nNo digo que no tengas que estar alerta, sino que cuando sepas el nivel en el que el Creador te puso, ya no perder\u00e1s tu tiempo escuchando a torpes que gritan debajo del cuadril\u00e1tero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, acomp\u00e1\u00f1ame otra vez a ese t\u00e9trico lugar y oigamos el resto de la conversaci\u00f3n, antes que finalice.<br \/>\nLos hombres de negro contemplan en silencio a su siniestro comandante, aguardan con respeto una respuesta.<br \/>\nPor primera vez el jefe se pone en pie. La bruma sigue siendo aplastante y densa. Una honda preocupaci\u00f3n invade el lugar. El jefe mira a sus dos mejores emisarios y les ordena, con un chasquido de dedos, que se retiren de su vista. No quiere verlos ni o\u00edr m\u00e1s. Sabe que perdi\u00f3 y le duele a su endemoniado orgullo.<br \/>\n&#8211; No puedo permitir que destruyan lo que constru\u00ed con tanto esfuerzo -dice-, perder con te\u00f3logos es m\u00e1s dignificante y hasta entretenido, pero no puedo luchar contra una generaci\u00f3n diseminada por toda la ciudad.<br \/>\nNadie habla en las esferas del averno. No hay nada que festejar ni agregar cuando la misi\u00f3n falla. Satan\u00e1s contempla su derrota, impotente y sus servidores tienen temor, mucho temor. Acaso porque saben que una nueva estirpe es entrenada para vencer o morir en el intento. Y, acaso, porque tambi\u00e9n sospechan que les han perdido el respeto.<br \/>\nEst\u00e1n sobre el cuadril\u00e1tero.<br \/>\nY los hombres de negro, tienen miedo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Adaptado de \u00abEl c\u00f3digo del Campe\u00f3n\u00bb<br \/>\nAutor: <a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Dante Gebel<\/a>, Editorial Vida\/Zondervan<\/strong>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2010%2F11%2Fhombres-de-negro%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hombres de negro Una reuni\u00f3n siniestra se lleva a cabo en alg\u00fan lugar secreto del infierno. Alguien acaba de convocar a los oscuros emisarios por un tema de alerta roja en el cosmos. Una nota inquietante. Los dos visten de negro y usan lentes oscuros. Caminan sin prisa, y cualquiera se dar\u00eda cuenta de que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":224,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,38,3,37],"tags":[7688,3012,655,620,57,183,7677,3753,2011,3754,3011],"class_list":["post-223","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dante-gebel","category-historia","category-jovenes","category-reflexion","tag-dante-gebel","tag-devocionales-de-dante-gebel","tag-editoriales-de-dante-gebel","tag-escritos-de-dante-gebel","tag-historias","tag-hombres-de-negro","tag-jovenes","tag-meditaciones-de-dante-gebel","tag-mensajes-de-dante-gebel","tag-predicas-escritas-de-dante-gebel","tag-reflexiones-de-dante-gebel"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=223"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7446,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223\/revisions\/7446"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}