{"id":162,"date":"2009-04-22T22:24:30","date_gmt":"2009-04-23T04:24:30","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=162"},"modified":"2009-04-22T23:31:36","modified_gmt":"2009-04-23T05:31:36","slug":"heroes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2009\/04\/heroes\/","title":{"rendered":"H\u00e9roes"},"content":{"rendered":"<h2><strong>H\u00e9roes<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/militar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-163\" style=\"border: 1px solid black;\" title=\"militar\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/militar-300x201.jpg\" alt=\"\" width=\"154\" height=\"103\" srcset=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/militar-300x201.jpg 300w, https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/militar.jpg 425w\" sizes=\"auto, (max-width: 154px) 100vw, 154px\" \/><\/a>Los soldados aguardan formados, en un respetuoso silencio.<br \/>\nViven los mediados de la d\u00e9cada del sesenta. Los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica toman una decisi\u00f3n geopol\u00edtica de importancia. Reemplazan militar y pol\u00edticamente a la decadente presencia del imperio colonial franc\u00e9s en Vietnam.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre ellos hay padres de familia con sue\u00f1os propios, con metas a largo plazo. Tambi\u00e9n est\u00e1n los m\u00e1s j\u00f3venes. Algunos con novias, a punto de casarse. Otros con grandes proyectos de estudios. Y los que no tienen a nadie, excepto este grupo de camaradas que van a la guerra. Quiz\u00e1, alg\u00fan d\u00eda so\u00f1aron con formar parte de este ej\u00e9rcito, a lo mejor, porque no pertenec\u00edan a ning\u00fan otro lugar. Pero se les nota, muy en el fondo de la mirada, que a\u00fan son demasiado ni\u00f1os, aunque vistan un impecable uniforme militar.<br \/>\nComo sea, todos tienen muchas cosas en com\u00fan.<br \/>\nSue\u00f1os de libertad. Deseo de pertenecer. Sed de una buena batalla, aunque suene desconocida y est\u00e9 demasiado cerca.<br \/>\nNo son guerreros de alma, son apenas una rara mezcla de hombres j\u00f3venes, que no conoc\u00edan la guerra, y unos pocos mayores con cicatrices y galardones de combate.<br \/>\nPero en definitiva, son hombres.<br \/>\nY aguardan, formados en el imponente hangar a\u00e9reo, alguna motivaci\u00f3n que les de un empuj\u00f3n hacia la batalla.<br \/>\nEn realidad es un duelo personal y sangriento entre estrategas del arte de la guerra.<br \/>\nAhora el teniente coronel Hal Moore tiene que dar un discurso a sus soldados y sus familias en la v\u00edspera de su entrada en combate.<br \/>\nEntre ellos, escuchando a su marido, se encuentra la mujer de Moore, Julie, quien lo hab\u00eda visto levantado hasta altas horas estudiando libros de historia sobre masacres diversas, planeando una estrategia m\u00e1s segura para sus hombres, el Primer Batall\u00f3n del S\u00e9ptimo de Caballer\u00eda, el mismo regimiento que comand\u00f3 el general George Armstrong Custer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siguiente domingo, el teniente coronel Hal Moore y sus j\u00f3venes soldados tomar\u00e1n tierra en la Zona de Aterrizaje X-Ray, en el valle Ia Drang, una regi\u00f3n de Vietnam conocida como el Valle de la Muerte.<br \/>\nPor eso el Coronel sabe que no ser\u00e1 una tarea sencilla.<br \/>\nMoore observa a su tropa detenidamente. Y luego, lanza el desaf\u00edo, y las \u00fanicas dos promesas que les podr\u00e1 hacer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Esta no ser\u00e1 una batalla f\u00e1cil, acaso ninguna lo sea.<br \/>\nPero s\u00f3lo puedo prometerle dos cosas. La primera: Ser\u00e9 el primero en avanzar y el \u00faltimo en retirarme del campo de batalla. Y la segundo, les doy mi palabra de honor, que todos, vivos o muertos, regresar\u00e1n a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra historia similar. Israel, unos 1.010 a\u00f1os antes de Cristo.<br \/>\nOtro pelot\u00f3n, otra tropa, pero con el mismo com\u00fan denominador. Sed de nuevas batallas. Otra vez, el recurrente cuadro. Jovencitos, padres de familia, una decena de hombres de combate, cientos de novatos.<br \/>\nY otro Teniente Coronel.<br \/>\nEste hombre tiene mil batallas y estrategias de guerra en su haber. Debe capturar Jerusal\u00e9n de los Jebuseos y hacerla su capital.<br \/>\nEl sabe que su fuerte liderazgo atrae a los j\u00f3venes valientes y les inspira lealtad intensa, lo cual no es poco para comenzar.<br \/>\nPero hay una sustancial diferencia con la historia americana. Esta vez, los soldados no esperan un discurso. Ellos son quienes van a hablar.<br \/>\nUn delegado, se cuadra delante del batall\u00f3n, toma la palabra y levanta su voz, para que se escuche en todo el inmenso y des\u00e9rtico Hebr\u00f3n.<br \/>\n-Aqu\u00ed estamos, somos tu ej\u00e9rcito. Carne de tu carne y hueso de tus huesos. Tus victorias  son las nuestras y tambi\u00e9n tus derrotas. A\u00fan cuando ten\u00edamos otro Jefe de las fuerzas armadas, eras t\u00fa quien nos sacabas a la guerra y nos volv\u00edas a traer. Como sea, siempre nos has tra\u00eddo de regreso a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las dos cr\u00f3nicas pertenecen a historias reales. La primera fue llevada a la pantalla grande de la mano del laureado director Randall Wallace e interpretada por Mel Gibson, en la famosa \u00abWe were soldiers\u00bb (Fuimos soldados).<br \/>\nLa segunda est\u00e1 descrita en el cap\u00edtulo 5 del segundo libro de Samuel, en el momento exacto que David es proclamado Rey de Israel, y en las horas previas a la toma de la fortaleza de Si\u00f3n.<br \/>\nEn ambas historias, aparecen los mismos muchachos que en cuesti\u00f3n de horas, sentir\u00e1n el fragor de la batalla. Y coincidentemente, tendr\u00e1n las mismas consignas. La lealtad de un ej\u00e9rcito no se consigue peleando como una suerte de reconcentrado estratega que no se mueve de su bunker subterr\u00e1neo y que como un l\u00facido e inescrupuloso jugador de ajedrez experimenta con sus hombres el poder real su enemigo. La lealtad, caballeros, se logra \u00absiendo el primero en avanzar y el \u00faltimo en retirarse del campo de batalla\u00bb.<br \/>\nComo lo prometiera el Coronel Moore. O como lo hiciera, tantas veces, el mismo David. Inclusive, a \u00e9ste \u00faltimo, m\u00e1s de una vez sus generales tuvieron que advertirle que no se expusiera demasiado. \u00abSi te matan, David, apagar\u00e1s la l\u00e1mpara de Israel; d\u00e9janos pelear a nosotros\u00bb.<br \/>\nEs que no se comanda a una tropa desde el inerte escritorio de una oficina, o dibujando cronogramas en un pizarr\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, es determinante, traer a la tropa de regreso a casa. La historia ha atestiguado de aquellos estadistas desalmados que han empujado a una naci\u00f3n a la guerra, con consecuencias tr\u00e1gicas. No traerlos de regreso, significa enviarlos a un suicidio en masa. Sin estrategia, sin coartadas, con armas arcaicas, sin un plan alternativo.<br \/>\nQuiz\u00e1 por eso, me fascinan ambas historias. Por sus consignas. Porque un ej\u00e9rcito cuyo Comandante no los abandonar\u00e1 y los traer\u00e1 de vuelta, es un batall\u00f3n que traer\u00e1 victorias a la bandera. Inclusive, m\u00e1s all\u00e1 de los resultados. Porque las verdaderas batallas, no se miden por las tierras conquistadas, o las bajas enemigas. Sino por el valor de sus hombres.<br \/>\nY tal vez por esa misma raz\u00f3n, es que nos decidimos a lanzar \u00abH\u00e9roes\u00bb.<br \/>\nA trav\u00e9s de estos a\u00f1os, la vida me ha topado con muchos l\u00edderes del Reino. Gente con sue\u00f1os de multitudes, sedientos de victorias, con hambre de pelear contra una religi\u00f3n organizada que tanto da\u00f1o le ha hecho a la creatividad Divina. Todos, sin excepci\u00f3n, con intenciones loables.<br \/>\nPero he visto a muy pocos, con el c\u00f3digo de honor del Coronel Moore o el Rey David. Y es gratificante saber que algunos, aunque muy pocos, cuentan con ese c\u00f3digo militar divino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cada vez que el Se\u00f1or me permite alistar a una nueva generaci\u00f3n para la batalla, observo los mismos rostros de siempre. Muchachos a los que la vida no les ofreci\u00f3 la gran oportunidad de servir en una causa noble. Algunos con pocas o casi ninguna batalla significativa en su haber. Padres de familia, estudiantes, indoctos y profesionales. La mayor\u00eda, son apenas aquel grupo de \u00abmenesterosos, endeudados y marginados\u00bb que alguna vez encontraron en David a alguien que les devolviera su dignidad y los comprometiera con una causa.<br \/>\nLos soldados han esperado durante varias generaciones en respetuoso silencio. Obs\u00e9rvalos con detenimiento. No parecen entrenados, no suenan confiables. Pero tienen lealtad, lo cual no es poco para causar una revoluci\u00f3n militar.<br \/>\nLos j\u00f3venes s\u00f3lo esperan a Coroneles que no los env\u00eden a la guerra con un simple plano de donde deben desembarcar. Est\u00e1n hartos de aquellos l\u00edderes que les dicen c\u00f3mo pelear las mil batallas de la vida, desde el mullido sill\u00f3n de una oficina. No los alentar\u00e1 o\u00edr otro serm\u00f3n de c\u00f3mo ganar. No los atraer\u00e1 que s\u00f3lo se les ense\u00f1e a pelear y plantar bandera.<br \/>\nEllos necesitan un nuevo discurso. Alguien que les ofrezca el mismo c\u00f3digo de honor de rey David o el Coronel Moore.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seremos los primeros en avanzar y los \u00faltimos en retirarnos del campo de batalla. Y todos, regresar\u00e1n a casa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more-->Son pocos los que tienen el deseo vivo de salir a ganar a una generaci\u00f3n junto a ellos.<br \/>\nSon contados, aquellos que se animan a correr el riesgo de colocar el primer pi\u00e9 en territorio enemigo, con todo el precio de la cr\u00edtica que eso conlleva. Orillando en la delgada l\u00ednea de ser pionero y casi un m\u00e1rtir, por atreverse a caminar una milla extra.<br \/>\nY tambi\u00e9n son muy pocos, aquellos que desean formar al ej\u00e9rcito, brindarle el mayor arsenal posible, para que no queden tendidos en la arena de la batalla, sino que puedan estar de regreso. Para otras nuevas batallas.<br \/>\nSin subestimar a nadie, recuerdo un viejo proverbio \u00e1rabe que rezaba: \u00abUn ej\u00e9rcito de ovejas comandado por un le\u00f3n derrotar\u00eda a un ej\u00e9rcito de leones comandado por una oveja\u00bb. Y se que en el Reino, y en este congreso, hay muchos de esos leones, que puede transformar a un grupo de proscriptos a los que la vida dej\u00f3 fuera de las grandes ligas, en valientes estrategas de guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me gusta cuando el ej\u00e9rcito es quien decide los honores. Me fascina y llena mi coraz\u00f3n cuando el reconocimiento nace fuera del oficialismo religioso, y luego, a las grandes comisiones, solo les restar\u00e1 reconocer lo que el pueblo ya ha otorgado por m\u00e9rito.<br \/>\nDebo confesar que soy adepto a que sea la prensa, los inconversos, o los mismos j\u00f3venes quienes un d\u00eda, en un contempor\u00e1neo monte de Hebr\u00f3n, reconozcan a quienes los conducen a la guerra.<br \/>\nEs que los diplomas nunca enviaron a nadie a la batalla, necesariamente.<br \/>\nEsto reci\u00e9n comienza, pero hay un grupo de hombres, all\u00e1 afuera, que reconoce a estos l\u00edderes y pastores como aquellos que los han comprometido con una causa noble y por la que vale la pena pelear. Y es esa misma, la raz\u00f3n por la que me agrada ser parte de \u00abH\u00e9roes\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ahora, echa un \u00faltimo vistazo a la tropa. Como dije, algunos parecen ni\u00f1os. La mayor\u00eda son novatos, y muy pocos tienen experiencia de guerra. Pero poseen un denominador com\u00fan. Un adjetivo que los hace, en alg\u00fan punto, exactamente iguales.<br \/>\nTienen una consigna de honor.<br \/>\nTodos ellos, son nada menos que h\u00e9roes.<\/p>\n<p><strong>Autor: <a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Dante Gebel<\/a><\/strong><\/p>\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2009%2F04%2Fheroes%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>H\u00e9roes Los soldados aguardan formados, en un respetuoso silencio. Viven los mediados de la d\u00e9cada del sesenta. 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