{"id":138,"date":"2009-04-28T22:20:25","date_gmt":"2009-04-29T04:20:25","guid":{"rendered":"http:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/?p=138"},"modified":"2009-04-28T22:55:48","modified_gmt":"2009-04-29T04:55:48","slug":"corazon-de-caballero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/2009\/04\/corazon-de-caballero\/","title":{"rendered":"Coraz\u00f3n de Caballero"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Coraz\u00f3n de caballero<\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Alg\u00fan d\u00eda ser\u00e9 un caballero del rey -dice el ni\u00f1o rubio, mientras observa un desfile militar.<br \/>\n-\u00a1Ja, ja, ja! \u00bfUn caballero? \u00a1El hijo de un techador quiere ser un caballero! -se burla un vecino algo viejo y <a href=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/corazon-de-caballero.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-139\" style=\"border: 1px solid black;\" title=\"corazon-de-caballero\" src=\"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2008\/07\/corazon-de-caballero-300x298.jpg\" alt=\"\" width=\"163\" height=\"160\" \/><\/a>molesto por los sue\u00f1os de un ni\u00f1o demasiado ambicioso- ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil cambiar las estrellas, antes que seas un caballero.<br \/>\nEl ni\u00f1o siente la daga del sentido com\u00fan que lo atraviesa. La l\u00f3gica dice que \u00e9l no tiene sangre de nobleza, ya lo dijo el vecino: Es el hijo de un techador, apenas un reparador de goteras.<br \/>\nSin embargo tiene una esperanza, d\u00e9bil, pero esperanza al fin. Es el boxeador que perdi\u00f3 en cada asalto, pero se juega un round m\u00e1s. Es el corredor que se dobla el tobillo faltando cincuenta metros para la meta, pero se reincorpora otra vez.<br \/>\n-\u00bfPodr\u00e9 alg\u00fan d\u00eda cambiar las estrellas? -pregunta a su padre.<br \/>\n-Siempre que quieras, podr\u00e1s cambiar tu estrella -responde el sabio techador.<br \/>\nEl film se titula \u00abCoraz\u00f3n de caballero\u00bb y narra la historia de alguien que logr\u00f3 cambiar su destino, trastoc\u00f3 la l\u00f3gica, se pele\u00f3 con el sentido com\u00fan. Debi\u00f3 ser techador, pero prefiri\u00f3 anhelar ser caballero. Se enrol\u00f3 en los combates como si fuese un noble, logr\u00f3 tantas victorias, que para cuando descubren que no tiene sangre de nobleza, ya es demasiado popular, demasiado campe\u00f3n. Y un rey le otorga el verdadero t\u00edtulo al m\u00e9rito. Un coraz\u00f3n de le\u00f3n que cambia su futuro aunque est\u00e9 \u00abmuerto\u00bb.<br \/>\nPuedes cambiar tu estrella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Ustedes pueden impedir que yo sea m\u00e9dico -les dice Patch Adams a toda una comisi\u00f3n de importantes doctores- pueden botarme de la facultad de medicina. Pueden negarme el diploma. Pero yo ser\u00e9 m\u00e9dico en mi coraz\u00f3n. No pueden quebrar mi voluntad, no pueden detener a un hurac\u00e1n. Siempre estar\u00e9 ah\u00ed. Ustedes deben elegir si desean tener un colega&#8230; o una espina clavada en el pie.<br \/>\nLos m\u00e9dicos escuchaban aturdidos al aspirante, que en pocos meses, con m\u00e9todos poco ortodoxos como el humor, o la contenci\u00f3n afectiva de los pacientes, hab\u00eda logrado sanar a mucha gente. Otra vez el mismo denominador: No eres noble, eres techador. Pero no se puede quebrar al que est\u00e1 decidido a cambiar su estrella, y Patch Adams, llega a ser uno de los especialistas m\u00e1s reconocidos del mundo, fundando su propio centro asistencial, que luego se extender\u00eda a todo el planeta, con una terapia que revolucionar\u00eda al doctorado mundial.<br \/>\n\u00bfQuieres o\u00edr una historia aun m\u00e1s fascinante? \u00bfQu\u00e9 opinas acerca de sentarte en una c\u00f3moda butaca de cine y deleitarte con el largometraje que se perdieron de filmar los mejores guionistas de Hollywood? Si\u00e9ntate y observa.<br \/>\nEl hombre espera en la quietud de la celda. Una molesta gotera golpea sobre la \u00e1spera piedra. El calor es agobiante y denso, pero a esta altura de las circunstancias, la temperatura es lo que menos importa. Las moscas lo invaden todo sin piedad, pero no tiene sentido espantarlas; al fin y al cabo, pueden llegar a ser la \u00fanica compa\u00f1\u00eda digna de apreciar. Los dem\u00e1s presos observan al hombre con recelo. Acechan. Para ser honesto, los \u00faltimos meses fueron p\u00e9simos para el callado prisionero. Sus hermanos lo odian con todo el alma y le tendieron una trampa; una cl\u00e1sica rencilla familiar que termin\u00f3 en tragedia, en viejos rencores arraigados.<br \/>\nEl hombre es apenas la sombra de aquel muchacho que sol\u00eda lucir un impecable traje de marca italiana, con un delicado toque de perfume franc\u00e9s. Ahora viste harapos, una suerte de taparrabo. Se comenta en la celda, que est\u00e1 marcado por la desgracia. Pudo haber sido libre, lleg\u00f3 a trabajar como mayordomo para un importante magnate. Pero los comentarios afirman que quiso propasarse con la bell\u00edsima mujer del millonario. En su momento, neg\u00f3 la acusaci\u00f3n, pero \u00abno pretender\u00e1 que creamos que fue ella quien lo acos\u00f3 sexualmente\u00bb, opinan.<br \/>\n\u00abSi fuese como \u00e9l dice, debi\u00f3 haberse acostado con ella\u00bb, afirma un viejo recluso apodado \u00abel griego\u00bb, \u00abuna noche de lujuria le habr\u00edan otorgado su pasaporte a la libertad\u00bb.<br \/>\nEl misterioso hombre sigue recostado sobre una de las paredes sucias de la prisi\u00f3n. Parece que supiera algo que los dem\u00e1s ignoran. Como si tuviese un h\u00e1bil abogado que apelar\u00e1 su condena, o como si presintiese que la muerte est\u00e1 cerca y le aliviar\u00e1 tanto dolor injusto. Sonr\u00ede en silencio, sin alboroto. T\u00e9cnicamente est\u00e1 muerto, sin esperanza. Pero ya no siente el calor ni le molestan los grilletes. Es como si pudiese ver tras los enmohecidos muros de la celda. Los dem\u00e1s presumen que est\u00e1 al borde de la locura. Pero el hombre espera como aquel que sabe que a\u00fan puede cambiar su estrella. Toma la celda como parte del plan, como el \u00faltimo escal\u00f3n hacia el destino.<br \/>\nLas chirriantes puertas de acero se abren de golpe y dos guardias entran en escena. Buscan al hombre. Unos de los guardias tiene una voz gutural: \u00abFara\u00f3n quiere verte, ha tenido un sue\u00f1o y dicen que t\u00fa sabes revelarlos\u00bb.<br \/>\nEl prisionero no se sorprende. Sube los pelda\u00f1os que lo alejar\u00e1n para siempre de la celda, en silencio.<br \/>\nReclusos, observen la espalda de este hombre, cont\u00e9mplenlo mientras se aleja. Si tienen la fortuna de estar vivos, la pr\u00f3xima vez que lo vean, lo encontrar\u00e1n con vestimenta de rey, lucir\u00e1 como Fara\u00f3n. El magnate maldecir\u00e1 haberlo despedido. La mujer confesar\u00e1 que lo acus\u00f3 por despecho, injustamente. Y su familia se arrojar\u00e1 ante \u00e9l, para implorarle misericordia. Los presos lo convertir\u00e1n en leyenda.<br \/>\n\u00abYo lo conoc\u00ed cuando era un don nadie, y se sab\u00eda que iba a llegar lejos, siempre lo supe\u00bb, alardear\u00e1 y mentir\u00e1 \u00abel griego\u00bb.<br \/>\nJos\u00e9 gobernar\u00e1 la naci\u00f3n, ocupar\u00e1 el sill\u00f3n presidencial y administrar\u00e1 los graneros de Egipto. Aprender\u00e1 a ganar, experimentar\u00e1 el sabor de la victoria.<br \/>\nPuedes cambiar tu estrella.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Solo necesitas seguir entero por dentro, con esp\u00edritu inquebrantable. Con coraz\u00f3n de le\u00f3n. Y tomar desprevenidos a los fot\u00f3grafos que solo se dedican a observar las primeras figuras. Los comentaristas y las comisiones de \u00e9tica opinar\u00e1n que no se explican de d\u00f3nde pudiste haber salido, no tienes trayectoria, estabas muerto. Ellos esperan que se incendie un cipr\u00e9s, pero arde la zarza. La l\u00f3gica sostiene que mueras como un pescador de un remoto Caperna\u00fam, pero sanas enfermos con la sombra. Colocan las c\u00e1maras y los m\u00f3viles de televisi\u00f3n para hacer una gran transmisi\u00f3n satelital desde el palacio, pero el rey decide nacer en un establo.<!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abUstedes pueden negarme un diploma del seminario b\u00edblico. Pueden impedir que sea un predicador con credenciales, pero ser\u00e9 predicador en el coraz\u00f3n. No pueden quebrar mi voluntad, no pueden detener a un hurac\u00e1n. Siempre estar\u00e9 all\u00ed. Ustedes deben elegir, si desean un predicador colega&#8230; o una espina clavada en el pie\u00bb.<br \/>\nEstoy seguro de que los compa\u00f1eros de secundaria que me apodaron y se burlaban de mi raqu\u00edtica humanidad, no relacionan a aquel \u00abMuerto\u00bb con el hombre de hoy. De hecho, uno de ellos, ya con treinta a\u00f1os de edad, conoci\u00f3 a Cristo en una de mis cruzadas multitudinarias en el estadio River Plate y jam\u00e1s sospech\u00f3 que \u00e9l fue el compa\u00f1ero de banco del predicador de esa noche.<br \/>\n\u00abConoc\u00ed a un Gebel en la secundaria\u00bb, le confes\u00f3 a su esposa esa misma noche, \u00abse llamaba igual que Dante Gebel, el pastor de los j\u00f3venes, pero aquel era un idiota\u00bb.<br \/>\nNo lo culpes. Cuando no eres popular y te destrozaron la estima, solo se te recuerda al repasar un viejo anuario, en una foto amarillenta. El infeliz del pen\u00faltimo banco.<br \/>\nDos semanas despu\u00e9s de aquella cruzada, cuando se dio cuenta que aquel idiota era el mismo que hab\u00eda predicado ante sesenta mil j\u00f3venes y le present\u00f3 a Cristo, se sinti\u00f3 como uno de los hermanos de Jos\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, detente un momento.<br \/>\nTal vez no me expres\u00e9 bien: no te ped\u00ed un poco de atenci\u00f3n, quiero toda tu atenci\u00f3n.<br \/>\nObs\u00e9rvame con cuidado.<br \/>\nTechador.<br \/>\nEsclavo.<br \/>\nAcomplejado.<br \/>\nPreso en la oscura celda del complejo.<br \/>\nSentenciado por el dedo huesudo de un l\u00edder sin piedad.<br \/>\nQuiero que entiendas lo que voy a decirte. Cierra tu pu\u00f1o con fuerza porque vas a cambiar tu herencia. A\u00fan me recuerdas a m\u00ed cuando ten\u00eda quince a\u00f1os; no dije que cerraras un poco la mano, dije: Cierra tu pu\u00f1o con fuerza hasta que casi sientas que puedes clavarte las u\u00f1as en la palma. Tengas quince a\u00f1os&#8230; o cincuenta.<br \/>\nNunca olvides estas palabras: tienes coraz\u00f3n de caballero, posees la llama sagrada. La espada del Gran Rey se posa sobre tu hombro derecho y ha de cambiar tu futuro para siempre.<br \/>\nAhora, escucha las palabras del Rey.<br \/>\nUna por una.<br \/>\nMast\u00edcalas, digi\u00e9relas.<br \/>\nMemor\u00edzalas para siempre.<br \/>\nTransf\u00f3rmalas en tu lema, tu escudo de nobleza:<br \/>\nPuedes cambiar tu estrella.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Autor:<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.dantegebel.com\">Dante Gebel<\/a><br \/>\n<strong>Adaptado de \u00abEl c\u00f3digo del Campe\u00f3n\u00bb<br \/>\n(Editorial Vida-Zondervan)<\/strong>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<iframe src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/like.php?href=https%3A%2F%2Fdestellodesugloria.org%2Fblog%2F2009%2F04%2Fcorazon-de-caballero%2F&amp;layout=standard&amp;show_faces=true&amp;width=450&amp;action=like&amp;colorscheme=light&amp;height=80\" scrolling=\"no\" frameborder=\"0\" style=\"border:none; overflow:hidden; width:450px; height:80px;\" allowTransparency=\"true\"><\/iframe>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Coraz\u00f3n de caballero -Alg\u00fan d\u00eda ser\u00e9 un caballero del rey -dice el ni\u00f1o rubio, mientras observa un desfile militar. -\u00a1Ja, ja, ja! \u00bfUn caballero? \u00a1El hijo de un techador quiere ser un caballero! -se burla un vecino algo viejo y molesto por los sue\u00f1os de un ni\u00f1o demasiado ambicioso- ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil cambiar las estrellas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":139,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[36,54,38,3,37],"tags":[117,118,120,116,325,7688,7690,7689,7705],"class_list":["post-138","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dante-gebel","category-devocionales","category-historia","category-jovenes","category-reflexion","tag-caballero","tag-cambiar","tag-cambiar-tu-estrella","tag-corazon","tag-corazon-de-caballero","tag-dante-gebel","tag-historia","tag-reflexion","tag-suenos"],"amp_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=138"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3500,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/138\/revisions\/3500"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/139"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=138"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=138"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/destellodesugloria.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=138"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}