Temas y Devocionales Cristianos

Reflexión: El pañuelo bordado

Un Destellito En Las Manos De Dios

En cierta oportunidad, expresa Destellito, una hija de Dios vivía junto a dos misioneras que la querían mucho y fueron varias las ocasiones que la llevaron consigo a las conferencias en que participaban, y que se efectuaban en diferentes zonas de Guatemala. Ella era natural de Quetzaltenango, la segunda ciudad más importante del país. Se encontraba participando en uno de los servicios, cuando a una dama que estaba sentada delante de ella se le cayó un pañuelo. Ella esperó que se inclinara para recogerlo y no lo hacía. Poco a poco le fue tomando interés y observó que era bonito, con unos bordados que destacaban por lo bien hechos, y comenzó a codiciar el pañuelo. Sin que la dueña se diera cuenta, disimuladamente lo recogió y lo guardó al interior de su Biblia, “es algo chiquito, seguramente tendrá otros”, se dijo. Pasado unos días, adquirió un traje para asistir a los servicios del domingo, las chicas aprovechaban ese día para lucir sus mejores trajes, y ella no era la excepción. Cuando acudió al ropero en busca del traje, no lo halló, y a pesar de buscarlo mucho, nunca apareció. Su tristeza fue enorme. En ese estado, se acordó del pañuelo bordado que estaba escondido en su Biblia, y se arrepintió de lo que había hecho, le pidió perdón al Señor y se dispuso a devolverlo, “no sabe cuánto se lo agradezco, es un recuerdo de una misionera que se fue a  misionar al extranjero”, recibió como respuesta.

El Pañuelo Bordado

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1a de Juan 1: 9.

El pecado siempre estará a la puerta. Habrá ciertas conductas que, al igual que la mujer de la historia, serán interpretadas como “algo pequeño”, y es muy grave pensar de esa manera, señala Destellito. El pecado tiene un solo nombre, se llama pecado. No existe el pecado chiquito o el pecado más o menos, o grande, es uno, y ofende a Dios, y daña el corazón.

Sabiendo el Señor Jesús que el pecado tiene el poder, incluso, de mandar a la persona al infierno, ha provisto para el hombre el perdón mediante su muerte cruenta en la cruz, y para los hijos e hijas de Dios Creador, también proveyó el perdón mediante la confesión, y añadiendo la limpieza del corazón de todo lo que induzca a hacer lo malo. Si usted no ha recibido a Cristo Jesús en su corazón para perdón y vida eterna, hoy es el momento de hacerlo, y sí usted es un miembro del Cuerpo de Cristo, y siente que ha pecado, hoy es su oportunidad para arrepentirse y pedir perdón al Señor, para ambas situaciones Dios es fiel.

Autor: Oscar Dondero Olivares

Escrito para: www.destellodesugloria.org