Temas y Devocionales Cristianos

Reflexión: ¿Una Iglesia sin creyentes?

Un Destellito En Las Manos De Dios

iglesia sin creyentes

Revisando cierta literatura, Destellito se encontró con una composición que le llamó su atención y decidió compartirla por hallarla de interés, y ésta dice así:

“¿Puedo ser cristiano sin unirme a una iglesia?”, “Sí, es posible, pero sería como ser un estudiante que no asiste a la Escuela, o un soldado que no se une a su Ejército, también como un ciudadano que no vota ni paga impuestos, o un comerciante que no tiene clientes, de repente, un explorador sin un campamento, y un marinero en un barco sin tripulación. También, un comerciante en una isla solitaria, o un escritor sin lectores, un padre sin familia, o un jugador sin equipo, incluso, una abeja sin colmena, ¿quieres ser un cristiano así?”.

¿Una Iglesia Sin Creyentes?

Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas

obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre,

sino exhortándoos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. 

¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en

armonía! Hebreos 10: 24,25; Salmos 133: 1

La Biblia toda habla de la importancia de reunirse. Los hijos y las hijas de Dios Creador son una fraternidad o comunidad de creyentes, existe la necesidad de cada uno de estar junto a otro creyente, de estar juntos oyendo el sermón del domingo, o compartiendo las alabanzas del culto, disfrutando de la presencia del Espíritu Santo ministrando a todos. Es posible no asistir a los servicios o a las reuniones del templo o circuito, es verdad, pero no es lo conveniente, “todo me es lícito pero no todo edifica”, dice la Sagrada Escritura. No es posible pretender reemplazar el contenido de un servicio, muchas veces fervoroso, por el sermón desde una emisora radial, o por un programa evangélico de la televisión. Es irremplazable la comunión unos con otros, en armonía, a una voz delante de Aquél que merece toda la reverencia y adoración comunitaria.- 

Por Oscar Olivares Dondero

Escrito para: www.destellodesugloria.org