Temas y Devocionales Cristianos

Por el fruto se conoce al árbol – El Sermón del Monte

EL SERMÓN DEL MONTE

POR EL FRUTO SE CONOCE AL ÁRBOL

Lectura: Mateo 7:15-23

Por favor cambia tu mente a la forma de la de un niño para que puedas entender la Palabra que Dios tiene para ti hoy.

El sermón del monte es una predicación hermosa que Jesucristo pronunció, se cree, sobre el monte ahora conocido como Monte de las bienaventuranzas. En esta preciosa predicación, Jesús nos dejó fundamentos sólidos para construir nuestra vida y para cambiar nuestra perspectiva de ella. Quiero, con esta serie de devocionales, llamar la atención de cada uno de ustedes a la importancia que tiene la aplicación de esta hermosa predicación para nuestra vida diaria, predicación que tiene tanta vigencia hoy como la tuvo cuando fue enseñada por primera vez:

Por el fruto se conoce al árbol:

Jesús nos exhorta en este texto a cuidarnos de las falsas enseñanzas y de los falsos profetas y maestros que buscan engañarnos y desviarnos de su verdad.

Hoy en día vivimos inmersos en un mundo donde coexisten un gran número de filosofías, religiones y enseñanzas. Toma gran relevancia, entonces, comprender este texto para estar atentos y no dejarnos desviar de la buena doctrina.

Jesucristo identifica que estos falsos profetas aparentan ser justos, pero en verdad están llenos de maldad. Esto dificulta seriamente discernir sus intenciones pues se muestran diferente a lo que realmente son. Al respecto, Jesús indica que la forma en que podemos reconocerlos es a través de sus frutos, pues no importan cuanto aparenten ser lo que no son, es imposible que un árbol bueno dé frutos malos y viceversa.

¿Qué podemos entender cómo fruto?, El diccionario lo define como un provecho o utilidad, es un resultado visible. El apóstol pablo dice que el fruto del Espíritu en la vida del creyente es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, humildad y dominio propio. Estos son los resultados visibles de un creyente.

De esta manera, podemos estar de acuerdo en que un mensaje que vaya en contravía con este fruto no es algo que viene de Dios. Podemos citar un ejemplo en el tiempo de Pablo de como unos judíos que se habían convertido, enseñaban a los gentiles (no judíos) que debían seguir al pie de la letra las obras de la Ley para ser salvos. Pablo exhortó a los cristianos de su tiempo a creer que la salvación era por fe y que no debían atarse a las obras de la Ley. De igual manera, Pablo indicó que lo que movía a estos falsos maestros a enseñar esto, era que querían quedar bien con sus compatriotas judíos y evitar la persecución por causa del evangelio.

Como vemos en el ejemplo anterior, estas enseñanzas causaban intranquilidad, temor y angustia en el corazón de los gentiles pues creían que debían cumplir con unas leyes para ser salvos. Los falsos maestros parecían ser justos, pero querían trastornar el corazón de las personas para quedar bien con los demás.

De igual forma, podemos dar un ejemplo que va en dirección opuesta al anterior, pero es igualmente perjudicial. Pablo tuvo que explicar en diferentes ocasiones que, el hecho que seamos salvos por gracia, no nos eximía del deber de ser buenos cristianos y obedecer los mandamientos de Dios, que se resumen en amarlo con todo el corazón y amar al prójimo como a nosotros mismos.

Estas falsas doctrinas, enseñaban que al ser salvos por gracia podíamos hacer lo que quisiéramos. Ciertamente esto va en contravía con una vida de amor, humildad y dominio propio, por tanto, no muestra el fruto del Espíritu.

Todo lo que sea de la carne producirá un fruto carnal, pero lo que es del Espíritu, producirá un fruto espiritual de vida, de renovación, de ayuda y estará basado en las escrituras.

Vemos muchos falsos profetas que solo buscan engañar a los creyentes para obtener beneficio económico de ellos y estafarlos. Arman elaborados eventos para simular el poder de Dios y se lucran de la inocencia de sus fieles.

Otros enseñan una teoría donde, al ser hijos de Dios, la riqueza y la abundancia siempre estarán y nunca habrá prueba o dificultad. Todas sus predicaciones están enfocadas en un positivismo que llega a un extremo donde la fe se transforma en ceguera pues la Biblia es clara al enseñar que tendremos dificultades en el mundo, pero Cristo ha vencido al mundo.

Por otro lado encontramos diversas doctrinas que enseñan cuestiones que están en contravía a la Biblia y enseñan diversas cosas como estar atados a leyes rituales del antiguo testamento, que Jesucristo ya volvió en forma de otra persona, que no existe un castigo eterno, que Jesucristo volverá en una fecha determinada o que ya volvió, que Dios envió a un profeta único que tiene la única verdad de Dios, que debemos orar a estatuas y adorar a santos, entre muchas otras doctrinas que existen hoy en día entre la comunidad cristiana; sin mencionar las filosofías o corrientes no cristianas como el ateísmo, humanismo, agnosticismo, entre otras.

No es un mundo fácil para preservar nuestra fe, nunca en la historia cristiana ha sido fácil guardar nuestra fe, pero en este tiempo, la persecución que vivimos puede no ser física (aunque en muchos casos aún lo es) sino ideológica. Debemos estar preparados para llenarnos de la palabra y ver si los frutos de los maestros que enseñan son buenos o malos.

En Mateo 25:34-46, Jesús nos muestra el fruto del amor que es base para todo creyente. No puede alguien decir que es cristiano y no ser caritativo y bondadoso con su prójimo. Jesús nos insta a ayudar al necesitado, este es el mayor fruto y mayor demostración que podemos tener de que somos cristianos y que la Palabra de vida está realmente en nuestro corazón. No es solo decir que Jesús es el Señor, es vivirlo con nuestras acciones.

QUE DIOS TE BENDIGA

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino que en la ley de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche.
Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas,
Que da su fruto en su tiempo,
Y su hoja no cae;
Y todo lo que hace, prosperará”

Salmo 1:1-3

Autor: Juan Felipe Caro Valencia

Escrito para www.destellodesugloria.org