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Más bendecidos de lo que pensamos

Más bendecidos de lo que pensamos

Ayer viendo una película (de la cual me reservo el nombre), que contaba una de las miles de historias de los niños de Sudan y Uganda en África se me llenaban los ojos de lagrimas al ver lo que estos padecen a causa de hombres insensatos que nada mas los ven como objeto de mercancía o los utilizan para realizar sus masacres o sus planes macabros.

Quizá la mayoría de personas que vivimos en esta parte del mundo, hemos escuchado en mas de alguna vez, historias acerca de los niños de África, pero estamos tan acostumbrados a escucharlas que de pronto no reflexionamos en la magnitud del problema que ellos están pasando y que nosotros por Gracia de Dios no experimentamos.

Al hacer una comparación entre la forma en como viven estos niños y como vivimos nosotros, me dolía el corazón, el saber que somos mas bendecidos de lo que pensamos, pero aun así, nos atrevemos a reclamarle a Dios.

Viendo esa película me daba cuenta de lo poco que valoro algunas cosas y de lo desconsiderado que soy cuando quiero que Dios haga cosas que a lo mejor no tienen tanta importancia, pero que me obsesiono por recibir una respuesta.

Esta libertad que nosotros tenemos de hablar de Dios, de predicar en cualquier lugar, de usar una computadora para llevar un mensaje, o el simple hecho de gritarle al mundo que somos Cristianos, no lo tienen todas las personas alrededor del mundo.

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La Inconformidad

La Inconformidad

A veces somos inconformes con lo que Dios tiene a bien darnos. Y es que la mayoría de nosotros pensamos que por ser hijos de Dios tenemos que tener siempre todo en abundancia, pero leyendo la Biblia y para ser más exactos tomando de modelo la vida de Cristo o de los discípulos, puedo concluir fácilmente que ellos no eran hombre que tuvieran todo en grandes cantidades, de hecho Jesús dijo que no tenía ni donde recostar su cabeza. En otra ocasión cuando Pedro y Juan iban hacia el templo un hombre cojo de nacimiento les pidió limosna a los que estos contestaron: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy…”.

A veces nos predican tanto de que tenemos que ser muy bendecidos económicamente que al no serlo nos sentimos frustrados, pero la realidad es que el hecho que tenga o no dinero o bienes no influye en nada en la bendición que Dios puede darme.

Es decir, mi ánimo o mi gozo en el Señor, así como mi fe en Él, no depende de mi nivel económico, ni de lo mucho o poco que pueda tener. Tú y yo no debemos basar nuestra fe, ni mucho menos nuestro ánimo en lo que tenemos o no tenemos, porque sino nuestro ánimo será fluctuante.

A veces Dios nos da lo necesario para vivir y ese “pequeño” detalle es suficiente como para reconocer que estamos bendecidos.

Quizá a veces te has sentido frustrado porque no tienes la cantidad de dinero que quisieras tener, quizá te has sentido frustrado porque tienes muchas deudas y por más que oras el dinero no aparece, quizá has escuchado tanto sobre sembrar y cosechar, sobre diezmos y ofrendas, sobre primicias y todo lo que tenga que ver con ser prospero que al ver tu estado económico actual, has llegado a pensar que Dios se ha olvidado de ti o que no eres lo suficientemente bueno como para ser bendecido en el área económica.

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Agradecidos – Temas para Reflexionar

Agradecidos

“Den gracias al SEÑOR y proclamen su grandeza; que todo el mundo sepa lo que él ha hecho”.

1 Crónicas 16:8 (Nueva Traducción Viviente)

A veces pareciera que exigimos mas a Dios de lo que nosotros mismos damos, queremos que Dios conteste cada cosa que pedimos sin importar si es o no su voluntad y en ocasiones hasta termínanos molestándonos porque a lo mejor no nos contesto lo que queríamos, ni en el tiempo que lo necesitábamos.

Pero la verdad es que somos unos desagradecidos, y digo esto porque la mayoría de veces estamos pensando en lo que necesitamos o en lo que queremos, pero pocas veces nos damos cuenta lo bendecido que somos al tener lo que simplemente tenemos.

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