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Hoy decido Perdonar

Hoy decido Perdonar

A veces somos muy injustos con el perdón, Dios ha perdonado todos nuestros pecados y sanado nuestras heridas, pero nosotros se nos hace muy pero muy difícil perdonar a aquel que hizo algo que nos dolió mucho.

Y digo que somos injustos con el perdón, porque nos gusta que Dios nos perdone, pero no nos gusta perdonar.

A menudo veo y oigo a personas que se supone “han perdonado”, pero sus palabras, sus frases denotan que lo que existe en su corazón, es verdaderamente falta de perdón.

Cuando nosotros perdonamos a alguien, no tenemos porque andar sacando en cara lo que nos hicieron, ¿Acaso no lo perdonamos ya?, ¿Por qué andar recordándole cada que se puede lo que hizo?, eso es ser injusto, porque Dios no nos anda recordando a cada momento nuestros pecados como razón para acusarnos y hacernos sentir mal, al contrario, Dios olvida nuestros pecados y nos hace nuevas criaturas.

Reflexionar sobre el perdón que injustamente no otorgamos, me lleva a la Palabra de Dios, especialmente al pasaje del siervo que fue perdonado, pero no quiso perdonar.

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La Capacidad de Perdonar – Temas para Reflexionar

La Capacidad de Perdonar

Por alguna extraña razón hay algo que a nosotros lo seres humanos nos es muy difícil, esto es: Perdonar. Nos gusta que la gente nos perdone por los errores que nosotros cometemos, pero nos es muy pero muy difícil perdonar a los que los comenten contra nosotros.

El perdón es una capacidad especial de la cual todos estamos dotados, pero que depende de nosotros el usarla o simplemente saber que tenemos esa capacidad pero no usarla.

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Reflexiones Cristianas – El ejercicio del perdón

El ejercicio del perdón

“No es nuestra capacidad para perdonar, sino nuestra capacidad para arrepentirnos y perdonar, la que nos hace diferentes. Sólo los humanos pueden realizar ese acto tan totalmente innatural, que trasciende las implacables leyes de la naturaleza”.

“Si no trascendemos la naturaleza, permanecemos atados a las personas a las que no podemos perdonar; atenazados por ellas. Este principio se aplica incluso cuando una de las partes es totalmente inocente, y la otra totalmente culpable, porque la parte inocente va a llevar la herida hasta que pueda hallar una forma de soltarla, y el perdón es la única forma”.

(Philip Yancey. “Gracia divina vs. Condena humana” [pg. 111 y 112]. Editorial Vida. Miami. 1998. Se publica la cita breve en los términos del uso legalmente permitido, haciendo mención de fuente y autor, y sin alterar contenido ni contexto).

Pocas semanas atrás supe de un amado hermano que habiendo estudiado, enseñado y predicado la Palabra de Nuestro Señor durante años, se vio enfrentado dentro del seno de su familia a una tremenda crisis. La prueba lo dejó en tan sólo unos días totalmente “fuera de circuito”. Hoy no quiere saber más nada con Dios. Su vida, familia y ministerio están al borde de un abismo.

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