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¡Paz en medio de la Tormenta! – Bosquejos

¡PAZ EN MEDIO DE LA TORMENTA!

MATEO 8: 23-27

INTRODUCCIÓN: La palabra PAZ del hebreo “Shalom” y del griego “Eirene” significa seguridad, descanso, reposo, calma, alivio, tranquilidad, salud, vida plena. Partiendo de esta base hacemos la siguiente pregunta ¿es fácil tener PAZ y mantenerse tranquilo en medio de las tormentas de la vida? Veámoslo de la siguiente manera.

1.     LAS CIRCUNSTANCIAS.

A. JESÚS ESTABA CON SUS DISCÍPULOS EN LA BARCA (Vr. 23)

Navegando lo más probable por el Mar de Tiberias o Mar de Galilea situado en una cuenca rodeada de montañas, muy expuesto a tormentas repentinas y violentas; ya que el aire fresco del Mediterráneo baja a través de un estrecho paso entre las montañas y choca con el aire caliente y húmedo que se encuentra sobre el lago.

B. SE LEVANTÓ EN EL MAR UNA TEMPESTAD (Vr. 24)

Era una tempestad tan grande (tormenta huracanada fuerte y violenta) que las olas cubrían la barca: la inundaban y llenaban el bote (vr. 24), acompañada con fuertes vientos (Marcos 4: 37; Lucas 8: 23b), tanto que la barca se anegaba (Marcos 4: 37): se llenaba de agua (DHH) y ya comenzaba a inundarse (NVI).

Se anegaban y peligraban (Lucas 8: 23): corrían el peligro de hundirse (DHH), amenazaba con hundirse o hundirlos (la Biblia al día), corrían peligro (BA), gran peligro (NVI) o grave peligro (otra traducción). ¿Te imaginas lo que hubiese pasado si la barca se hunde? ¿Se hundió la barca? ¿Por qué no se hundió la barca? ¿Quién no permitió que la barca se hundiera? ¡JESÚS EL CAPITAN!

REFLEXIÓN: ¿Cuál es la tormenta que se ha levantado a nuestro alrededor, en la vida, familia, iglesia, ministerio, empleo, negocio, profesión, hogar? ¿Será un problema económico, físico, espiritual, jurídico, psicológico, personal, familiar, circunstancias difíciles, adversas, negativas, desfavorables, hipoteca o deuda? 

Lo cierto es que mientras Jesús nuestro capitán valla con nosotros en el mismo barco y este a nuestro lado; LA BARCA NO SE HUNDIRÁ: “Cuando pases por las aguas yo estaré contigo y sí por los ríos no te anegarás: ahogarás” (Isaías 43: 2). Así lo experimentó David (Salmos 124: 1-5).

También tenemos el ejemplo del apóstol Pablo cuando se levantó la tormenta con un viento llamado Euroclidón mientras viajaba para Roma; la nave se hizo pedazos pero ninguno se hundió: todos se salvaron incluyendo a Pablo (Hechos 27: 1-44; 28: 1). ¡No nos hundiremos si Dios va con nosotros! “Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos (2 Corintios 4: 8, 9).

      2. LAS ACTITUDES

A. JESÚS ESTABA TRANQUILO DURMIENDO (Vr. 24)

Sobre un cabezal (almohada o cojín que se mantenía por costumbre bajo el asiento del timonel) en la popa: la parte de atrás del barco (Marcos 4: 38). ¿Quién es capaz de quedarse dormido en una situación como esta? ¿Qué aprendemos de esta actitud de Jesús? ¿Cuál es la enseñanza y verdad espiritual para nosotros hoy de acuerdo al tema? Jesús estaba en alivio (aliviado), descanso (descansando), reposo (reposando), calma (calmado), seguridad (seguro), tranquilidad (tranquilo), sereno con una dependencia total del Padre; aunque estaban en medio de una fuerte tormenta, corrían peligro, la barca se anegaba y podía hundirse en cualquier momento. ¡No abrigaba en ÉL culpa ni miedo que perturbase Su reposo!

REFLEXIÓN: Usted podrá tener el problema, la enfermedad más grande de este mundo, estar en medio de una fuerte tormenta espiritual en el hogar, en el ministerio, en la familia, etc., pero sí hay PAZ de Dios en nuestra vida, en nuestro corazón (paz interna) estaremos seguros, calmados, aliviados, serenos, reposados y sobre todo tranquilos (tranquilidad). Esta es la PAZ interna (interior) que sólo Cristo da y que podemos experimentar en las situaciones extremas.

Así lo experimentó Moisés junto al Mar Rojo (Éxodo 14: 13, 14), Josafat  rey de Judá cuando estaba a punto de ser atacado y destruido por la gran multitud que venía del otro lado del Mar (2 crónicas 20: 15-17), el salmista David cuando estaba abrumado por los malos (Salmos 37: 7ª), el apóstol Pedro cuando estaba preso (Hechos 12: 6), al igual que Pablo cuando se le presentó el viento Euroclidón en su viaje marítimo hacia Roma (Hechos 17: 22-26), entre otros y como dijo el mismo apóstol Pablo: “Procuren tener tranquilidad (1 Tesalonicenses 4: 1a): vivir tranquilos (DHH), vivir en paz (NVI). A pesar de la tormenta que se nos ha levantado a nuestro alrededor ¿estamos tranquilos? ¿Tenemos paz? Aun cuando dormimos hay que estar tranquilo (Salmos 3: 5; 4: 8).

B. LOS DISCÍPULOS ESTABAN ATEMORIZADOS (Vr. 25, 26)

Vinieron a Jesús (se acercaron) para despertarlo (vr. 25a) (Marcos 4: 38; Lucas 8: 24) y le expresaron sus inquietudes: sálvanos que perecemos (vr. 25b) (Lucas 8: 24b): haz algo que nos estamos hundiendo (la Biblia al día), nos vamos ahogar (NVI), Maestro no tienes cuidado de nosotros (Marcos 4: 38b): no te importa que nos estemos hundiendo (DHH), que perezcamos (BA), que nos ahoguemos (NVI).

Que rudos y duros fueron con el Señor. ¡No permitamos que la tormenta que se nos ha levantado a nuestro alrededor nos haga actuar y  expresarnos duramente con nuestro Dios! Así le sucedió a Moisés (Éxodo 5: 22, 23), Gedeón (Jueces 6: 13), Elías (1 Reyes 19: 4), Jeremías (Jeremías 20: 7-9,14-18). De lo anterior observamos que los discípulos no sabían que hacer en el momento al igual que Josafat rey de Judá (2 Crónicas 20: 12), que estaban inquietos, intranquilos, desesperados, preocupados, angustiados, afligidos, acobardados (vr. 26) (PDT) y sobre todo con Miedo (vr. 26), amedrantados (Marcos 4: 40), atemorizados (Lucas 8: 25) y eso que Jesús estaba con ellos en la misma barca y estaban acostumbrados al Mar ¿Te imaginas sino?

REFLEXIÓN: ¿Cuáles son los temores que tenemos por causa de la tormenta que se ha levantado al alrededor nuestro? ¿Cuál es la tormenta que nos tiene desesperados, intranquilos, angustiados, afligidos, inquietos, atemorizados (miedo)? ¿Será el problema económico (deuda), físico (enfermedad), familiar, jurídico, espiritual, personal, entre otros? ¿Será la hipoteca de tu casa, carestía, soledad, prejuicios, complejos, alguna situación difícil, negativa, adversa y desfavorable?

Lo cierto es que Jesucristo nuestro capitán está con nosotros, lo tenemos a nuestro lado, va en el mismo barco y está al frente del timón (Josué 1: 5; Isaías 43: 2; Mateo 28: 20; Hechos 22-26). ¡ALELUYA!

C. LOS DISCÍPULOS HABÍAN PERDIDO LA FE (Vr. 26)

Jesús mismo se dio cuenta de esta situación al preguntarles: ¿Por qué teméis hombre de poca fe? ¿Por qué tanto miedo? (Mateo 8: 26) ¿Cómo no tenéis fe? ¿No tienen confianza en mí? (Marcos 4: 40) ¿Dónde está vuestra fe? ¿Dónde dejaron la fe? (Lucas 8: 25). Cuando perdemos la fe o no tenemos fe fácilmente nos desesperamos, preocupamos, intranquilizamos, angustiamos, afligimos y nos llenamos de temores (miedo).

Independientemente de la tormenta que se nos haya levantado a nuestro alrededor, en la vida, familia, en la iglesia, en el hogar, en el matrimonio, en el ministerio, en el empleo, en el negocio, etc., NO PERDAMOS LA FE. 

Al contrario debemos estar seguros, convencidos, confiados, que nuestro capitán (Jesús) se levantará, reprenderá (dar una orden) la tormenta, se hará grande bonanza y entonces nos maravillaremos como los discípulos (vr. 26, 27).

Es precisamente la fe la que nos va a mantenernos firmes y tranquilos a pesar de las tormentas espirituales que se nos presentan y se levantan a nuestro alrededor (Hechos 27: 1-44 (vr. 22-25).

REFLEXIÓN: ¿Cuál es la tormenta que ha hecho que perdamos la fe, confianza, seguridad?

2.     LA INTERVENCIÓN DIVINA

A. LES REPROCHÓ LA INCREDULIDAD O FALTA DE FE (Vr. 26a)

Marcos y Lucas también hablan de esta actitud (Marcos 4: 40; Lucas 8: 25) y más adelante Jesús también tuvo que reclamarles y reprocharles este mismo comportamiento (Marcos 16: 14; Juan 20: 27-29).

B. SE LEVANTÓ (Vr. 26b)

Igualmente el evangelista Marcos y Lucas también registraron esta acción de Jesús (Marcos 4: 39; Lucas 8: 24). Cuando el Señor nuestro Dios se levanta algo tiene que pasar, suceder.

C. REPRENDIÓ A LOS VIENTO Y AL MAR (Vr. 26c)

Con que facilidad y eficacia lo hizo (Marcos 4: 39; Lucas 8: 24). La palabra Reprender (gr. Epitimáo): reconvenir, prohibir, mandar, sobre todo significa dar una orden (Marcos 4: 39; Lucas 8: 24).

¿Cuál fue la orden que dio el Maestro a la tormenta? “Calla y enmudece” (Marcos 4: 39): silencio y quédate quieto (DHH), cálmate y sosiégate (BA), silencio y cálmate (NVI), cálmese y quédate quieto (PDT).

D. SE HIZO GRANDE BONNZA (Vr. 26d)

Bonanza (gr. Galéne): volver a la calma (DHH), completamente tranquilo (NVI), quedar en gran calma (PDT), volver a la normalidad.  Esto es la soberanía de Jesús sobre la naturaleza y Señor no solo de la iglesia, sino de toda la creación. Las grandes tormentas de dudas y temores acaban en una calma maravillosa.

E. LOS DISCÍPULOS SE MARAVILLARÓN (Vr. 27)

Maravillaron (gr. Dsaumázo): admirar (DHH), asombrar (NVI), sorprender, extrañar (otra traducción), no lo podían creer (PDT). Esta reacción de los discípulos también lo confirma  Lucas (8: 25). Ellos ya habían visto como Jesús había sanado a un leproso (Mateo 8: 1-3), al siervo del centurión (Mateo 8: 5-13), la suegra de Pedro (Mateo 8: 14-17); y ahora por  primera vez ellos están viendo un milagro de esta magnitud. ¡Cómo no maravillarse!

CONCLUSIÓN: en México se realizó un concurso donde todos los participantes, concursantes debían representar la paz en un cuadro de pintura: el primero pintó un cementerio con varias cruces con un letrero que decía “descansan en paz”. El segundo pinto a una madre dándole pecho a su niño con un nombre que decía “infancia en paz”. El tercero pintó unos árboles verdes, frutales con un título que decía “naturaleza en paz”.

Por último alguien plasmo en su cuadro un barco inclinado hacia un lado a punto de hundirse, y unos muñequitos que representaban a las personas corriendo de un lado para otro, tirándose al mar, gritando, llorando, desesperados, pidiendo auxilio, etc., y  en la parte alta del barco estaba uno de ellos tranquilo, adorando y glorificando al Creador y una lápida que decía “LA PAZ QUE SÓLO CRISTO DA”. ¡Cuando hay PAZ  de Dios en el corazón estaremos tranquilos alabándolo y exaltándolo con gozo a pesar de todo! (Salmos 107: 23-32; Juan 14: 27; Efesios 2: 14; Filipenses 4: 7; Colosenses 3: 15).

Autor: Garys Leandro

Escrito para www.destellodesugloria.org

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