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Victorias en las Batallas – I

VICTORIA EN LAS BATALLAS (I)

2 CÓNICAS 20: 1- 13

INTRODUCCIÓN: A continuación a través de esta poderosa Palabra estudiaremos algunas arma espirituales que Josafat rey de Judá (reino del sur) usó para obtener y lograr la victoria frente a Moab, Amón y Siria; aplicables a nosotros hoy en las batallas que se presentan en la vida, la iglesia la familia, el hogar, el matrimonio, el ministerio, etc. Veamos las primeras armas espirituales.

1. EL AYUNO (Vr. 1- 4)

A. UNA GRAN MULTITUD VENÍA CONTRA JOSAFAT (Vr. 1, 2): los moabitas, amonitas y sirios se habían confabulado para atacar, aplastar y destruir al rey Josafat y a la nación que gobernaba (Judá). Estaban enfrentando el más grande peligro exterior que amenazaba su reino.

B. EL TEMOR DE JOSAFAT (Vr. 3): sintió miedo cuando recibió esa noticia no muy alentadora. ¡Hay noticias que atemorizan! Hasta los grandes personajes bíblicos sintieron temor (miedo) alguna vez en sus vidas: Abraham el padre de la fe, siervo y amigo de Dios (Génesis 12: 10-20; 15: 1-6; 20: 1-13), el profeta Elías, el hombre del fuego y el que había derrotado a los profetas de Baal (1 Reyes 19: 1-9), el rey Ezequías, llamado por Dios príncipe de su pueblo (2 Reyes 20: 1-11; Isaías 37: 1-38; 38: 1-22), los discípulos (Mateo 8: 23-27), entre otros.

Con relación al temor (miedo) no podemos impedir que llegue a nuestras vidas (en cualquier momento puede llegar); pero si podemos vencerlo y contrarrestarlo: estando seguros y confiados que Dios está con nosotros: si Él está con nosotros no hay porque temer (Isaías 41: 10; 43: 5), también estando seguros y confiados que Él es nuestro socorro (Isaías 41: 15) y que somos sus escogidos (Isaías 42: 1, 2).

C. PROCLAMARON AYUNO (Vr. 4): el propósito era pedir socorro (ayuda, auxilio) a Jehová. Josafat se vio motivado a proclamar ayuno por causa de la gran amenaza que enfrentaba por parte de la gran multitud que venía contra él (vr. 3, 4). Toda la nación de Judá, el rey Josafat, niños, mujeres e hijos (la familia) (vr. 13) y levitas-sacerdotes (vr. 14, 19, 21, 22, 28) que se congregaron y se reunieron en la casa de Dios: el templo físico (vr. 5, 9) para participar de esta gran convocatoria de ayuno. El ayuno era una de las claves para alcanzar la salvación, la victoria y el auxilio divino experimentado por Judá y Josafat.

El ayuno no es un método para manipular la voluntad de Dios o para negociar con Él; sino simplemente la expresión de una necesidad interior, una evidencia de la urgencia con que oramos en circunstancias especiales (1 Samuel 7: 6; Salmos 35: 13; Nehemías 1: 3, 4; Ester 4: 16; Daniel 9: 1-4; Jonás 3: 5; Hechos 13: 2, 3).

REFLEXIÓN: Echemos mano de esta poderosa arma espiritual para la victoria en nuestras batallas diarias (EL AYUNO). En la Biblia encontramos ejemplos de los personajes que recurrieron al ayuno en momentos, en situaciones extremas y obtuvieron la victoria (Esdras 8: 21; Ester 4: 16; Salmos 35: 13; Daniel 9: 1-27; Jonás 3: 5; Mateo 4: 1, 2; Lucas 4: 1, 2). El ayuno debe tener sus motivaciones y propósitos específicos: Esdras publicó ayuno para que el Señor le brindara dirección: “el camino derecho” (Esdras 8: 21), Ester proclamó ayuno para que el Señor le diera gracia delante del Rey (Ester 4: 16), David se metió en oración y ayuno frente a la presión del enemigo (Salmos 35: 13), el rey de Nínive proclamó ayuno para buscar la misericordia de Dios (Jonás 3: 5), nuestro Señor Jesús ayunó para que Dios lo respaldara en su vida y ministerio. Estos cuarentas días y noches de ayuno como preparación ministerial también influyó mucho en la victoria frente a Satanás en el desierto (Mateo 4: 1-11; Lucas 4: 1-13). El profeta Isaías también nos habla de las motivaciones, propósitos y bendiciones del ayuno (Isaías 58: 1-14). Son cuatro frases especificas e importantes que definen el verdadero significado del ayuno: desatar, soltar, dejar ir libres y romper (vr. 6).

2. LA ORACIÓN (Vr. 5-13).

A. EN LA CASA DE DIOS (Vr. 5, 9; 28): el rey Josafat, todo Judá, hijos, mujeres, niños (vr. 5, 13), levitas-sacerdotes y cantores (vr. 14, 19, 21, 22, 28) estaban congregados y reunidos en ayuno y oración en la casa de Dios. Aun después de la victoria frente a la multitud de Moab, Amón y Siria regresaron con salterios, arpas y trompetas a la casa de Dios (vr. 28).

En los tiempos bíblicos se le dio prioridad a la casa de Dios (el templo físico) y muchos acontecimientos importantes sucedieron (2 Reyes 19: 14, 15; 2 Crónicas 29: 31; Salmos 26: 8; 27: 4; 42: 4; 65: 4; 84: 4; 122: 1; Isaías 2: 3; 37: 14-20; 56: 7; Joel 1: 13, 14; 2: 12-17; Miqueas 4: 2; Hechos 1: 12-14; 2: 1-4, 46, 47; 3: 1-10; 5: 42). Aun los que se encontraban ausentes y lejanos de la casa de Dios doblaban sus rodillas, extendían sus manos u oraban en dirección al templo (2 Reyes 20: 3, 5, 8; 2 Crónicas 6: 26, 29, 32, 34, 35, 38, 39; Isaías 38:3, 22; Daniel 6: 10, 11) y lo amaban (1 Crónicas 3-5; Salmos 26: 8; 122: 9), anhelaban estar siempre allí (Salmos 27: 4, 5) y subían con gozo a la casa de Dios (Salmos 42: 4; 122: 1).

Es importante resaltar que los ojos de Jehová están abiertos en Su casa (2 Crónicas 6: 19, 20, 40; 7: 15, 16), es un lugar de oración (2 Crónicas 6: 19-21, Isaías 56: 7; Mateo 21: 13, Marcos 11: 17; Lucas 19: 46; Hechos 3: 1), de perdón y conversión (2 Crónicas 6: 21, 24-27, 30, 38, 39), de refugio espiritual (Salmos 27: 4, 5) y respuesta divina (2 Crónicas 6: 9, 21-30, 31, 32, 34, 35). La casa de Dios también es el mejor lugar para buscar ayuda y salvación divina en tiempos de tribulación, necesidad, etc., (vr. 9); para ofrecerle los sacrificios (2 Crónicas 7: 12), para tener un encuentro con Él y experimentar su visitación (2 Crónicas 7: 12-16). Es un lugar que inspira tranquilidad y paz, donde habita e invocamos Su nombre (2 Crónicas 6: 20, 33; 7: 16), donde está Su presencia/Shekinah) y Su gloria /Doxa (2 Crónicas 7: 1-3; Salmos 26: 8).

Es cierto que en cualquier lugar podemos hallar, encontrar y buscar a Dios (Salmos 139: 7-11; Proverbios 15: 11; Jeremías 23: 24; Amós 9: 2-6; Jonás 1: 3, 10); sin embargo, que mejor lugar, apropiado y tranquilo para reunirnos, congregarnos y estar en comunión (koinonia) con ÉL (Hebreos 10: 25), para contemplar su hermosura e inquirir en su templo (recrearnos, adorarlo, disfrutar, del placer de estar junto a Él, contemplar Su gracia) (Salmos 27: 4), hallar abrigo y refugio en los días malos (Salmos 27: 5) (DHH). Alegrarnos, alabarlo y celebrarle fiesta (Salmos 42: 4), saciarnos (colmarnos) del bien (con lo mejor o con los dones sagrados) de su casa (Salmos 65: 4), ser bienaventurados (Salmos 65: 4; 84: 4), encontrar dirección (Isaías 2: 3; Miqueas 4: 2) y estar en comunión fraternal (Hechos 2: 46, 47).

B. FUE UNA ORACIÓN DESCONSOLADA (Vr. 12): en este texto bíblico se descubre la esencia desconsolada de la oración de Josafat en tres declaraciones fundamentales e importantes en medio de la dificultad y batallas: “PORQUE EN NOSOTROS NO HAY FUERZAS, NO SABEMOS QUÉ HACER Y A TI VOLVEMOS NUESTROS OJOS” (Vr. 12).

Estas confesiones son una gran verdad y realidad sobre todo en las situaciones extremas, difíciles, adversas, negativas y desfavorables que se presentan en la vida, la familia, la iglesia, el hogar, el matrimonio, el ministerio, etc. Es cierto que a veces no tenemos fuerzas suficientes para pelear, batallar, guerrear, tampoco sabemos que hacer en el momento de dificultad (nos enfrascamos, nos encerramos en si mismo, nos resignamos, desesperamos e intranquilizamos, nos llenamos de temores (miedo), lloramos, queremos salir corriendo y dejarlo tirado todo, perdemos la calma, la fe y muchas cosas más). Es allí donde nos toca colocar la confianza, la mirada en el todopoderoso (Shadday) y esperar en Él (Salmos 121: 1, 2; Hebreos 12: 2). De hecho este también debe ser el clamor de los creyentes hoy en medio de las peores dificultades: “SEÑOR NO SABEMOS QUÉ HACER, TAMPOCO TENEMOS FUERZAS; PERO ESPERAMOS EN TI”.

C. SIGUIÓ DE EJEMPLO LA ORACIÓN DE SALOMÓN: Josafat probablemente trajo a la memoria la oración de Salomón y la promesa divina de responderle (1 reyes 8: 22-61; 2 crónicas 6: 12-42; 7: 12-22); quizás apoyándose en la promesa divina dada a su pueblo cuando Dios se le apareció a Salomón por segunda vez (2 Crónicas 7: 14): cuando oramos teniendo en cuenta las promesas bíblicas la oración se llena de poder. Fue una oración extensa pero poderosa, fervorosa y efectiva (Santiago 5: 16; Salmos 32: 6).

REFLEXIÓN: He aquí otra poderosa arma espiritual para obtener la victoria en este batallar diario de la vida (LA ORACIÓN). Fueron muchos los personajes bíblicos los que recurrieron a la oración y salieron victoriosos: Ana (1 Samuel 1: 10-28), Nehemías (1: 3, 4, 11; 2: 4; 4: 9; 6: 14), Ezequías (2 Reyes 20: 1-11; 2 Crónicas 32: 20-24; Isaías 37: 14-20; 38: 1-21), Asa 2 Crónicas 14: 8-15; 16: 7-10), Daniel (6: 10, 11), Jonás (2: 1, 2, 7), la iglesia primitiva (Hechos 12: 5-12), entre otros personajes. Recuerde que la oración se incluye en la lista de la armadura de Dios (Efesios 6: 10-18).

CONCLUSIÓN: He aquí las dos primeras armas espirituales (EL AYUNO Y LA ORACIÓN) para obtener la victoria en medio de las batallas, luchas que se presentan en la vida, la familia, la iglesia, el hogar, el ministerio, etc. ¡MANOS A LA OBRA Y USEMOS ESTAS ARMAS PODEROSAS!

Autor: PrediCantor Garys Leandro

Preparado especial y originalmente para: www.destellodesugloria.org

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