Reflexión – Desde mis ventanas

Desde mis ventanas

ventanasYa hacía varias semanas que había comenzado a darle una limpieza general a mi cuarto. Pero solo hasta ayer las ventanas estuvieron limpias. ¡Qué claridad entraba por el cuarto! Todo se podía ver más claro. Yo estaba tan emocionada, porque siempre me ha gustado la claridad, la organización y la limpieza.

En la noche mientras conversaba con Dios en sala, miraba hacia afuera por las ventanas y me maravillaba de la verdad que Dios traía a mi vida. La siguiente verdad me llevo a este pensamiento.

Nuestra alma, mente y corazón son como ventanas. Cuando las ventanas están sucias, no se puede mirar bien el panorama ni lo que te rodea. Si lo que entra por nuestras mentes es basura, eso veremos cuando miremos hacia afuera. ¡Ah, pero que diferencia más grande cuando las ventanas están limpias! Se ve todo con una claridad. Podemos mirar más allá y encontrar detalles y cosas nuevas. Cuando mis ventanas están limpias los demás lo pueden notar, porque cuando me miran pueden ver con claridad transparencia y sinceridad. Tal vez hasta puedan reflejarse en mí. Cuando mis pensamientos son claros, ellos pueden iluminar también la vida de los que me oyen, leen o rodean.

El detergente que limpia las ventanas de mi vida para que se mantengan limpias y claras es la oración y la palabra de Dios. Cuando me allego a Dios en oración y abro mi corazón sincera y completamente, su Espíritu Santo comienza a hacer una obra en mi interior. Dios va purificando e indicándome cuáles son aquellas cosas que están bien y cuáles son aquellas que debo reparar con prontitud. David conocía este secreto porque decía: “Examíname y conoce mi corazón, y prueba mis pensamientos y ve si hay en mí camino de perversidad y guíame por el camino eterno”. A través de la oración hablo con Dios y Dios me ayuda a ver y modificar conductas. Pero cuando yo leo Su Santa y Divina Palabra él habla a mi vida. Él se revela a mí, me educa, orienta y me enseña cosas nuevas. Cuando comienzo a leer las historias y la vida que muchos líderes tuvieron que vivir para alcanzar ver las promesas de Dios en sus vidas, Dios me muestra esos ejemplos para que yo sepa que puedo continuar adelante, porque él es real en mi vida. Que aunque muchas veces fallo, él sigue siendo fiel y sosteniéndome para que yo pueda alcanzar la victoria.

Y tú amigo querido, ¿puedes reflexionar para tus adentros y ver cómo están tus ventanas?

Autora: Brendaliz Avilés

Proporcionado para: www.destellodesugloria.org

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